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12/9/10

CRISTO HACE UNA INVITACIÓN ¿CUÁL SERÁ TU DECISIÓN?

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El propósito bajo las normas divinas de Dios y a través de Cristo, es que el cristiano cada día de su vida pueda estar libre de todo afán, libre de cargas de este mundo, lleno de paz en su alma, y con el único y firme propósito de vivir para su servicio.

Esto sin embargo, no implica que se tengan que descuidar o dejar de hacer las cosas o compromisos seculares que de una u otra manera hemos adquirido para con el mundo, lo que nuestro Dios quiere, es que podamos entender Qué es lo más importante, sin dejar de hacer aquello…

Mateo 11:28 y 29 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.”

No importa qué tipo de carga tengas hermano (a), no importa cuan grande sea tu necesidad, el Señor Jesucristo nos invita a depositar como cristianos todas nuestras cargas en él. (Salmo 55:22; 1 Pedro 5:7).

Honestamente, a veces queremos llevar cargas que no nos corresponden y en nuestro afán por querer solucionarlo todo conforme a nuestras fuerzas, hacemos a un lado a Cristo, y nos dejamos llevar por las corrientes del mundo que el día menos pensado, ya estamos actuando como si desconociéramos las reglas por las cuales debemos regirnos como hijos de Dios, y acabamos siendo esclavos de nuestros propios afanes incurriendo en pecado delante de nuestro Padre.

¿A qué tipo de cristiano pertenecemos? ¿Somos como aquellos descritos en Jeremías 6:16 y 17?

“Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma. Mas dijeron: No andaremos. Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos."

¿Sabe porqué muchas veces somos malos cristianos? ¿Por qué muchas veces vemos pasar y pasar los años sin que en nuestra trayectoria como creyentes pasen grandes cosas, y podamos ver triunfos y lograr frutos para aquel que nos salvó?

Porque los afanes de la vida, y el querer involucrarnos o mezclarnos en lo espiritual con lo terrenal, terminan por confundirnos sin llegar a tomar conciencia plena si verdaderamente lo que estamos viviendo y haciendo para Dios según nuestros criterios, a él le agrada…

Las iglesias hoy en día, hablando de las Iglesias Evangélicas Bíblicas Fundamentales, toman como prioridad el delegar cargos y responsabilidades organizando eventos que si bien son de edificación espiritual van encaminados principalmente al pueblo creyente, se crean cargos publicitarios, dentro de las iglesias, se crean cargos de difusión pública, se programan y se llevan a cabo eventos pastorales, conferencias femeniles, juveniles y hasta infantiles; pero no tomamos en cuenta, que todo ello va dirigido a una comunidad ya creyente.

¿Pero, qué hay de aquellas actividades cuyo propósito sea el evangelismo personal?

Usted y yo ya vamos con rumbo al cielo, ya hemos asegurado nuestra salvación por la gracia de Dios en Cristo; pero ¿y los inconversos?, ¿Cómo oirán si no hay quien les predique? ¿Cómo creerán si no hay de por medio un vivo testimonio de alguien que tenía la misma condición de perdido y que un día fue alcanzado por la misericordia de Dios? ¿Y de qué manera podrán enterarse si los cristianos que podemos anunciar el verdadero evangelio estamos inmersos en los afanes y compromisos espirituales que no están contemplando actividades evangelísticas? (Romanos 10:14-15).

¿Por qué no organizar grandes Campañas cuyo propósito fundamental sea el diseñar y poner en práctica ideas y estrategias evangelísticas que sean capaces de alcanzar hasta los puntos más recónditos de la tierra? Así como dijo Cristo; “Que su mensaje sea oído en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

Cristo dijo también que usted y yo somos la luz del mundo, y esta luz debe alumbrar, para que sean vistas nuestras buenas obras, y a través de ellas, la gente glorifique a Dios. (Mateo 5:13-16) Pero con tristeza, podemos observar que si no estamos llegando a los corazones de la gente con el mensaje de salvación, entonces no somos esa luz que Cristo quiere.

Recordemos que cada uno de nosotros somos miembros del cuerpo de Cristo, y todos esos miembros articulados entre sí es lo que pone en un buen funcionamiento a todo el cuerpo, y si como miembros estamos débiles y no tomamos la fuerza para poder alumbrar a aquellos que se encuentran en obscuridad, el cuerpo acabará debilitándose también y en consecuencia su decadencia será tal que acabará en una muerte espiritual.

Dios nos ha puesto en este mundo, precisamente para que el mundo le glorifique a él a través de esa luz que refleja nuestra vida, pero si nuestra vida les está dando honra a otros dioses, entonces nuestras acciones son las que pisotean al Hijo de Dios. Consideremos esto y encaminemos nuestras acciones hacia el único propósito por el que Dios nos ha salvado, que es llevar al evangelio a los perdidos para que ellos puedan ser salvos también.

Mateo 5:14 “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte, no se puede esconder."

Y nosotros hemos sido puestos sobre ese monte, y en lo alto, nuestra luz debe brillar…

¿En realidad estamos trabajando para Cristo? ¿Cuál es esa luz que estamos dando? ¿Es quizás una luz que se esta debilitando poco a poco y que ya no está alumbrando el camino que deben seguir aquellos que andan en obscuridad? ¿O es una luz que probablemente se ha extinguido por completo?

Pero también hay otra luz de esperanza para nosotros como seguidores de Cristo, “Despertemos si es que estamos durmiendo” porque aun tenemos la vida en nosotros y eso significa una gran esperanza para levantarnos de entre los muertos y hacer lo que hasta ahora quizás no hemos hecho por Cristo.

Dejemos aquellas cosas que nos impiden cumplir con el verdadero ministerio que nos toca, dejemos todas nuestras cargas en Cristo y despojémonos de todo afán y aquellas cosas que nos asedian para cumplir con la verdadera encomienda de ir y predicar el evangelio a toda criatura. Que nos impulse y nos motive la hermosa esperanza que nos aguarda la corona de vida eterna, los galardones que Dios ha prometido a los que le aman porque eso es lo único que verdaderamente le da sentido a la vida del cristiano. Todo lo demás, es solo vanidad.

Que la paz de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, alumbre nuestros corazones, y podamos ser bendecidos y motivados para ir al campo, y sembrar la preciosa semillas de buenas nuevas y salvación en Cristo…

PORQUE EL PLAN DIVINO DE DIOS ES: “HOMBRES, PARA SALVAR HOMBRES”.

Dios les bendiga enormemente.

5/9/10

¿QUÉ ES Y QUIÉN ES UN CRISTIANO?


“Y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía” (Hechos 11:26); “entonces Agripa dijo a Pablo: Por poco me persuades a ser cristiano” (Hechos 26:28); “pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello” (1 Pedro 4:16).

Estimado hermano (a) creyente; o amigo lector: ¿Para usted qué significa ser cristiano? ¿Cuáles son sus convicciones acerca del Cristianismo? ¿Se ha puesto a pensar usted, en qué consiste su vida cristiana? ¿Su servicio a Dios, cómo lo realiza? El ser cristiano va mucho más allá qué el asistir cada día de culto a un templo y llevar cargando una Biblia bajo el brazo o en un bolso.

El ser cristiano no consiste solo en llevar a cabo prácticas religiosas que terminan siendo una mera rutina para el creyente, como el orar tres veces al día, o por los alimentos, o cuando se tiene necesidad en tiempo de lucha o de aflicción, que consiste en orar cada determinado tiempo, o el de leer simplemente la Biblia. Tampoco significa llevar o cumplir al pie de la letra con los estatutos marcados en la Constitución de la iglesia, porqe muchos piensan que sólo es cumplir ciertas normas y reglas, haciendo o pareciéndonos al fariseísmo religioso.

El nombre cristiano significa “partidarios o seguidores de Cristo”. Pero ello fue providencia y muy útil, tomaron su denominación, no del nombre de su persona, Jesús, sino de su oficio, Cristo, el Ungido o Mesías, estampando así sobre sus propios nombres la gran verdad de que Jesús es el Cristo. Sus enemigos lo tomaron como un insulto que echarles a la cara, pero ellos lo recibieron como un honor y un privilegio, por el que valía la pena vivir y morir (1 Pedro 4:19), al seguir precisamente las pisadas del Salvador (1 Pedro 2:21). Ninguna honra mayor que llevar un nombre por el que expresamos que pertenecemos a Cristo.

Desde un punto de vista amplio cristiano es todo aquel o aquella que se relaciona 'visiblemente' con la iglesia de Cristo. Ellos han sido atraídos y unidos a la iglesia o congregación 'externa' por medio del bautismo con agua y participan de las ordenanzas o sacramentos de la iglesia y demás actividades. Experimentan las bendiciones de la congregación y el mover del Espíritu Santo.

Aunque todos pertenecen al pueblo 'visible' de Dios en la tierra, pueden o no pueden haber nacido de nuevo por medio del verdadero arrepentimiento y la fe personal. Por lo tanto, existen dentro de este grupo aquellos que aunque aparentemente forman parte del cuerpo visible llamado 'iglesia de Cristo', aun no se han convertido verdaderamente a Dios de todo corazón.

El mejor ejemplo de aquellos no nacidos de nuevo son los hijos de los creyentes. Ellos nacen en un hogar cristiano, crecen en la iglesia visible hasta que algún día experimentan personalmente un encuentro con Dios en sus vidas. Tristemente algunos de los que entran en esta categoría no avanzan al verdadero arrepentimiento y a la fe salvadora y se apartan al mundo aunque algunos vuelven y tienen una experiencia genuina de salvación después de un tiempo.

Existen dentro del cuerpo visible algunos falsos hermanos y lobos que entran al rebaño con el fin de destruir. Estos no son parte de la iglesia aunque se mueven dentro del cuerpo visible. Son agentes de Satanás quienes se visten como ángel de luz para hacer daño a los creyentes y socavar y hacer naufragar la fe de aquellos que no están firmes en la verdad.

Desde un punto más 'estricto' un cristiano es alguien que ha nacido de nuevo (nacido del Espíritu Santo) y que es un hijo de Dios. Es miembro de la familia de Dios (Efesios 2:19). Es miembro del cuerpo de Cristo, la Iglesia, dentro de la cual ha sido bautizado en agua (Marcos 16:16). Es y desea ser miembro activo de una congregación local donde funciona junto con otros cristianos para el fortalecimiento y la edificación del cuerpo de Cristo (Hebreos 10:25; Efesios 4:11-16).

El cristiano verdadero desea estar con el resto del cuerpo (1 Juan 1:5-7). Uno que se llame cristiano y no desea estar o participar con otros creyentes pone en duda su fe. El cristiano está bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestes en Cristo (Efesios 1:3). Sus pecados han sido perdonados, está hecho completo y santificado por medio de la obra redentora de la cruz (Hebreos 10:10). Tiene vida eterna en Cristo quien mora dentro de el por medio del Espíritu Santo (I Corintios 6:19).

Un verdadero cristiano permanece en Cristo, crece en la gracia y el conocimiento y persevera hasta el fin. El que no persevera o vive en pecado no ha conocido a Cristo aunque diga y aparente lo contrario (1 Juan 2:9, 11; 1 Juan 2:19).
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29/8/10

EL SUSTENTO DEL EVANGELIO


Marcos 10:29 y 30: “Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.”

El predicar el evangelio, es el tema principal de la Biblia, porque el tema central de la misma, es Cristo.


Hermanos, hermanas, a la verdad, hemos vivido hasta hoy vidas muy cómodas en nuestra vida cristiana, porque ciertamente nosotros ya hemos conocido el evangelio, ya hemos sido alcanzados por esas gloriosas noticias de salvación en Cristo Jesús, y quizás por ese mismo hecho, nos hemos olvidado de la razón principal por la que hemos sido llamados: A PREDICAR EL EVANGELIO.

2 de Reyes 7:9 “Luego se dijeron el uno al otro: “no estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos; y si esperamos hasta el amanecer, nos alcanzará nuestra maldad.”

Afuera, en el mundo, hay gente muriendo a causa de la lepra, (pecado), hay gente muriendo de hambre y sed, (sedientos y hambrientos de escuchar del evangelio), y sin embargo, van al infierno porque nosotros no estamos haciendo lo que nos corresponde…

¿Qué decisión tomaremos?

¿Vamos a ignorar que Satanás está sometiendo al mundo bajo prisiones, bajo cadenas de pecado, y destruyéndolo poco a poco, arrastrándolo cada vez más y haciéndoles caer en trampas y artimañas del error en manos de aquellos mentirosos, que seductoramente les atraen predicándoles un evangelio falso, un evangelio cómodo, en donde se les hace creer que “el vivir la vida en Cristo” es vivir exactamente como el mundo vive, con el mismo desenfreno y conducta pecaminosa que los incrédulos practican, con la diferencia según ellos; que el único interés de Dios es el corazón de la humanidad, pero que jamás les hacen ver bíblicamente, y bajo los Principios Fundamentales de Dios, que todo aquel que quiera seguir y servir a Cristo verdaderamente, tendrá que mostrarlo con un arrepentimiento sincero, y un cambio de vida total.

¿Vamos a preferir también hacerles saber que nosotros tenemos el remedio para su mal, que tenemos la solución a todos sus problemas, y que es Cristo Jesús el único que puede salvarles?

¿Porqué no tomar un poquito de conciencia, y tener temor de que si no cumplimos el mandato de Dios, un día nos alcanzará nuestra maldad?

¿Cuándo es el tiempo? El tiempo es AHORA…

Es ahora que tenemos vida.

Es ahora que tenemos salud.


Es ahora que debemos ir y dar las buenas noticias a todo el mundo. Porque después, quizás sea demasiado tarde.

Nota: Dios tiene como principal objetivo: La salvación del mundo, y ésta solo puede suscitarse a través del sacrificio de Cristo en la cruz. No hay otra manera, no hay otro camino, por ello su interés primordial es que se predique, para que TODOS oigan el evangelio…

¿Y usted?... ¿Cuál es su principal interés como creyente, y como hijo de Dios?...

Por si pretendemos ignorar la gran encomienda de parte de Dios, mediante este Acróstico, nos puede ser de mucha bendición y exhortación, para ir y cumplir con el mandato de Dios, si es que no lo estamos haciendo:

E: Escudriñar.- Debemos estudiar y analizar en las Escrituras acerca del evangelio y lo que contiene. "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí." Juan 5:39

V: Vivificar.- El evangelio de Cristo, da vida, es un evangelio que da paz, y no como la del mundo, tampoco nos ofrece una vida superficial o efímera, sino que es real y duradera por los siglos de los siglos. Hebreos 4:12.

A: Aprobado.- Es un evangelio aprobado totalmente por Dios, el evangelio que nosotros como fundamentalistas llevamos, es basado enteramente en la Santa Palabra de Dios, no quitamos, no añadimos y Dios nos lo ha dado para ir y compartirlo conforme a su Principios. 2 Timoteo 2:15.

N: Noticias.- Seamos consientes que la mejor noticia que podemos ofrecer al mundo, es que pueda oír sobre el evangelio de Cristo. 2a de Reyes 7:9; Isaias 52:7.

G: Gozo.- El poder compartir estas buenas nuevas, trae consigo gozo, tanto para el creyente, como para aquel que oye, y que presta atención para salvación. Nehemias 8:10; Mateo 28:8.

E: Esperanza.- Esta es segura, es firme, es de aliento verdadero para querer seguir en la vida cristiana, es la plena confianza que al haber creído en Cristo, nos espera vida eterna en el cielo. Colosenses 1:23; 1 Pedro 1:13.

L: Luz.- el evangelio para el creyente significa el estar viviendo en luz, el haber dejado ese mundo de sombras o de tinieblas en el que antes nos tenía presos Satanás. Y gracias a Dios porque la luz de su evangelio ha resplandecido en nuestras vidas, y quiere resplandecer en los corazones de toda la humanidad. Mateo 4:16; Lucas 1:79; Juan 1:8; 3:19; 8:12.

I: Inescrutable (Incalculable).- Tenemos en el evangelio de Cristo, incalculables riquezas espirituales para nosotros como creyentes, y para contar a aquellos que aún no conocen de la salvación en Cristo. Porque nosotros mismos podemos ser testimonio de lo que Cristo ha hecho en nuestras vidas. Job 5:19; Romanos 11:33; Efesios 3:8.

O: Obediencia.- Algo que debemos hacer y no desechar, debemos ser humildes y obedientes, delante de Dios, vayamos a predicar el glorioso evangelio de aquel que también a nosotros nos ha alcanzado. Romanos 10:16.

Dios les bendiga grandemente y que la presente reflexión nos estimule y nos sensibilice, para compartir el evangelio a todas aquellas personas que no conocen a Cristo.

22/8/10

LA OBRA DE DIOS EN EL MUNDO INCONVERSO


En este articulo, queremos compartir lo que Dios dice en la Biblia acerca de Su obra en las personas de este mundo para su salvación.

La obra de Cristo por y para todos:

1. Dios no quiere que ninguno (ni uno) perezca (2 Pedro 3:9)

2. Dios quiere que todos (sin límite: todos son todos) sean salvos (1 Timoteo 2:3-4).

3. Por esto y para este fin, Cristo murió por todos (Juan 3:16; 1 Juan 2:2; Hebreos 2:9).

La obra de Dios en mundo (en todos): Debido a la obra de Cristo por todos, Dios hace algo en y para todos…

4. El Espiritu Santo convence a todo el mundo de pecado, de justicia y del juicio por venir (Juan 16:8).

5. El Padre atrae a todos a Cristo (Juan 6:44).

6. Cristo atrae a todos a Sí mismo (Juan 12:32).

La obra de Dios en cada individuo:

7. Dios usa la predicación de la ley moral (por medio de la conciencia de uno - Romanos 2:14-16 - y por medio de la predicación de la misma - Romanos 3:19-20) para darle al individuo el conocimiento de sus pecados personales con su Creador.

8. Dios usa este conocimiento del pecado (por la ley) para producir en el individuo el temor de Dios y del juicio (como en Éxodo 20:18-20, donde lo que produjo el temor fue la ley: Éxodo 20:1-17). La ley hace que el juicio de Dios sea razonable.

9. Dios usa el conocimiento del pecado y el temor de Dios para guiar al pecador al arrepentimiento. O sea, con el conocimiento de pecado, uno comprende que Dios es Bueno pero que él (el pecador) es malo y que ha ofendido gravemente a Dios. Esto quebranta su corazón y al pecador viene una tristeza, temor y reverencia a Dios. Es decir que la tristeza lo guía al arrepentimiento para salvación (2 Corintios 7:10; Gálatas 3:24). Al comprender la ley moral, el pecador comprende que realmente merece el castigo eterno por haber roto una ley de valor eterno. Pero al ver la benignidad de Dios en la obra de Cristo y comprender que quiere salvarlo, ello le guía al arrepentimiento (Romanos 2:4).

10. Pero la ley son las “malas noticias” del pecado. El evangelio es las “buenas nuevas” de salvación en Cristo. La Biblia dice que cuando el pecador oye la predicación del evangelio (Romanos 10:13-16), en ese mismo momento de oír, Dios le da suficiente fe para ser salvo (lo hace sin acepción de personas; Él les da a todos los que oyen el evangelio suficiente fe para ser salvos; Romanos 10:17). Lo que uno hace con esta fe (si la pone en Jesucristo para salvarlo o se decide no hacer nada) depende de la persona, pero Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34; Lucas 11:10).

La responsabilidad de cada individuo:

11. Dios manda a todos los pecadores en todo el mundo que se arrepientan (Hechos 17:30-31), entonces es la responsabilidad de cada individuo responder a este llamado con una decisión por su propio libre albedrío (su propia voluntad) y arrepentirse de sus pecados.

12. Con su corazón no regenerado, el pecador no regenerado puede responderle a Dios creyendo en Jesucristo para la salvación. Entonces, creer con el corazón sucede antes de la salvación; es una condición que Dios pone delante de todos los pecadores (Romanos 10:9-13).

13. La conversión: Lo anterior (arrepentimiento y fe; o sea, “creer en el Señor Jesucristo”) se llama “conversión” en la Biblia porque el pecador se convierte “de los idolos a Dios” (1 Tesalonicenses 1:9). Es algo que el hombre hace, respondiendo a la obra que Dios hace en su vida por medio de la predicación bíblica del evangelio. Con la conversión, el hombre decide dejar lo pecaminoso y se vuelve al Dios vivo para servirle.

14. El pecador, entonces, oye el evangelio primero y luego cree (arrepentimiento y fe; la “conversión”). Después de esto, él recibe el Espíritu Santo, Quien lo regenera (Efesios 1:13-14; Tito 3:5). Para nacer de nuevo como un hijo de Dios (o sea, para recibir la regeneración, la nueva vida espiritual, de parte de Dios) uno tiene que creer primero (Juan 1:12-13).

15. El creyente es salvo por fe, no por obras (Efesios 2:8-9).

La siguiente imagen explica un poco más el esquema de los cuatro puntos:

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15/8/10

CUMPLE TU MINISTERIO


"Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a la iglesia que está en su casa. Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros. Decid a Arquipo: Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor. La salutación de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén." Colosenses 4:15-18.

Un ministerio, es un trabajo en la obra del Señor.

Arquipo era un misionero, un evangelista al servicio de Dios, pero quizás no estaba cumpliendo del todo, por ello el encargo de Pablo.

Hermano, hermana, quizás también nosotros estamos como Arquipo, hay tal vez una o más áreas en nuestra vida, en las cuales le estamos fallando al Señor, Dios lo sabe y nosotros también. Y él en su Palabra nos exhorta a cumplir con nuestro ministerio.


Por ello es importante identificar el ministerio por el cual Dios nos ha llamado; pero no debemos ignorar, que la encomienda para todo cristiano es ir y predicar el evangelio, porque independientemente de ser llamado a prepararte en una Escuela Bíblica, Dios te ha llamado a servirle llevando las buenas nuevas. Y cuando Dios nos llama, él también nos dice para qué nos llamó.
Éxodo 3:4 y Efesios 4:7-12
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Cuando aún no hemos identificado nuestro ministerio, no podremos cumplir del todo porque ignoramos para qué fuimos llamados.


A. MIRA QUE CUMPLAS.
2 Timoteo 4:5


Debemos entender la seriedad del ministerio, porque es cosa de Dios, porque es la obra de Dios.


Y la obra de Dios no se descuida, no se toma a la ligera, se cuida en testimonio, porque nuestro enemigo más grande, es nuestra propia persona.

Tenemos que entender que esta encomienda la hemos recibido de parte del Señor, y quien entiende la magnitud de este compromiso; va servir siempre con la mejor disposición, y sin horario de tiempo ni lugar.


Recordemos que fiel es Dios por el cual fuisteis llamados a la comunión. (1 Corintios 1:9). Nosotros hemos sido llamados a tener comunión con él por medio de nuestro Señor Jesucristo, y esa comunión ya estaba rota, pero Cristo la hizo posible en la cruz.

¿No es esto motivo suficiente para estar agradecidos con nuestro Salvador y rendir nuestra vida a su servicio?, ¿Cuánto tiempo podemos servirle en realidad? ¿No es nuestra vida relativamente corta? Sea cual sea el tiempo que el Señor nos preste de vida, nunca será suficiente para terminar de agradecerle el haber sido rescatados de ese lugar de condenación eterna al que íbamos sin remedio de no haber sido por el grande amor con que Cristo nos amó.


Por ello Dios nos ha llamado para ser un pueblo diferente, un pueblo que muestre que Cristo vive en nosotros.


El camino y ministerio del Señor no es fácil y presenta muchos tropiezos, muchas persecuciones, tribulaciones, pero en las manos de Dios, es un camino que al final tiene muchas bendiciones porque el proceso de moldearnos es doloroso, pero al final Dios nos convierte en preciosas joyas. (Job 23:10; Juan 16:33).


Consideremos: ¿No vale La pena correr todos los riesgos? Si al final de toda nuestra carrera Dios nos dará la mejor recompensa, la vida eterna en el cielo y los grandes galardones que tiene para nosotros por nuestro trabajo.


¿Qué tipo de siervo o de sierva quiere ser usted?, aquel al que Dios le diga: “Bien buen siervo y fiel” o “siervo malo y negligente?...


La postura de nuestro Señor Jesucristo es el mejor ejemplo para nosotros, pues él mismo siendo Dios, siempre se sometió a la voluntad de su Padre, y cumplió su ministerio hablando a la gente de la salvación de Dios para la humanidad.


Y si a él siendo Dios no le creyeron, no esperemos que a nosotros todo el mundo nos crea, también seremos maltratados y despreciados por causa de Cristo, pero eso solo debe ser motivo de gozo porque bien vale la pena, el padecer por causa de Cristo. Porque si él siendo Rey, vino para servir a la humanidad y dar su vida en rescate por muchos. (Mateo 8:28).


B. COMO DEBE SER NUESTRO SERVICIO:


Siguiendo con exactitud el ejemplo de Cristo; Mateo 4:10. Nuestro lema debe ser adorar y servir solo a Dios.


El cristiano es servidor de la mejor empresa del mundo, trabajamos para nuestro Amo que es el Señor Jesucristo, pero también es cierto que debemos cumplir con los requisitos que Dios establece en su Palabra, para ingresar a las filas de sus trabajadores.


1.- DEBEMOS TOMAR UNA ACTITUD DE SIERVO:


Romanos 1:1


Un buen siervo, siempre está pensando en la mejor manera de hacer la obra de Dios.


2.- DEBEMOS SERVIRLE DE TODO CORAZON:


Deuteronomio 10:12; Efesios 6:7


Sirviendo de buena voluntad. Nuestra actitud debe ser siempre el dar, sin esperar nada a cambio.


3.- SERVIR CON ALEGRIA:


Salmos 100:2


Mostrando buen ánimo, con alegría en nuestros rostros y en nuestros corazones, con un carácter amable, sumiso y en actitud de obediencia.


4.- SERVIR CON HUMILDAD:


Hechos 20:19


Dios no se agrada de cristianos arrogantes, él siempre está dispuesto a bendecir a quien le sirve con humildad, siempre bajo el régimen y control del Espíritu Santo.


Para que nuestro servicio a Dios sea efectivo, útil y de bendición tiene que ser guiado y controlado totalmente por el Santo Espíritu de Dios.


5.- DEBEMOS SERVIR A DIOS BAJO SUS PRESCEPTOS Y NO BAJO LOS NUESTROS:


Mateo 10:16


Recordemos que Dios, nuestro jefe, no contrata a nadie que quiere hacer las cosas a su parecer.


Juan 12:26 dice: “Si alguno me sirve, sígame, y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.”

Así que si Dios te ha llamado, ha sido con un propósito, y éste es que le sirvas, que vayas y prediques el evangelio, que vayas y lleves las buenas nuevas de salvación, porque no queda mucho tiempo, Cristo viene pronto, o quizás pronto vayamos ante su presencia y la pregunta es: ¿Iremos al cielo con nuestras manos vacías? ¿Qué tanto trabajo hemos hecho, y cómo lo hemos hecho para Dios?

Nuestro buen Dios les bendiga y cumpla su palabra en nosotros.

8/8/10

ESTAR PREPARADO PARA DAR RESPUESTA


“Sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros”
(1 Pedro 3:15).

Para muchos creyentes 1 Pedro 3:15 es un versículo familiar. Cuando nos encontramos con un versículo familiar, nuestra actitud debería ser, “Señor, necesito entender mejor este versículo. No lo entiendo como debería. Enséñame nuevamente el significado de este versículo.”

Hacer lo correcto sin importar el precio

El contexto de 1 Pedro 3:15 se refiere al sufrimiento que resulta de hacer lo correcto: “¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien? Más también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis” (1 Pedro 3:13-14). Pedro está diciendo que el creyente debe hacer lo correcto, sin importar las consecuencias y sin importar los sufrimientos que esto le pueda acarrear. Hacer lo correcto puede ser costoso, pero el creyente será bendecido ampliamente por Dios: “bienaventurados sois.” No debemos temer a los inconversos, ni a lo que nos puedan hacer. Sea Dios nuestro temor: “A Jehová de los ejércitos, a ÉL santificad; sea ÉL vuestro temor, y ÉL sea vuestro miedo” (Isaías 8:13). Con el temor de Dios ante nuestros ojos, sólo temamos no hacer lo correcto. Temamos hacer cualquier cosa que no agrade a Cristo. Que solo pensar en hacer lo malo nos aterrorice.

Cuando hacemos lo recto en un mundo malo y cuando aún sufrimos por ello, los inconversos tomarán nota. Observarán cómo reacciona el pueblo de Dios bajo presión y persecución. Algunos incluso harán preguntas y debemos ser “intrépidos como un león” y estar preparados para responder de manera tal que les señalemos la única solución, el único Salvador.

Honra a Dios en tu corazón

“Santificad a Dios el Señor en vuestros corazones” (1 Pedro 3:15). Esta expresión se basa en Isaías 8:13 que ya hemos citado. “SANTIFICAD” es un mandato, el único mandato del versículo 15 (estado preparados puede parecer un mandato, pero no es exactamente un mandato). Al creyente se le dice que honre al Señor en su corazón. Esta es la frase clave en este versículo.

Dios nos ha santificado (1 Corintios 1:2; 6:11; etc.); y nosotros a su vez hemos de santificar a Dios. Dios nos ha apartado y nosotros, a su vez, hemos de apartar a Dios. Dios nos ha santificado, nos ha apartado para ÉL de una manera especial, nos ha llamado a ser Sus SANTOS (apartados). ¿Qué significa para nosotros santificar a Dios?

“Santificado sea Tu Nombre.” Señor, que Tu Nombre sea honrado. Que Tu gloriosa Persona sea adorada y reverenciada. Santificar a Dios significa que lo tratamos como santo. Lo reverenciamos y respetamos por lo que ÉL es: el SANTO. Lo reconocemos como Señor. Honra a Jesucristo como Señor en tu corazón. Recuerda que tu corazón es el templo del Santo. Recuerda Quién es el que reside en tu corazón y Quién es el preside tu vida. Asegúrate de que tu objetivo sea el Santo, el Supremo, el Soberano. Asegúrate de fijar tus ojos en ÉL. Moisés soportó la ira del rey de Egipto porque “se sostuvo como viendo al Invisible.” El santificó al Señor Dios en su corazón.

Asegúrate de santificar al Señor, dando a Dios un lugar especial en tu corazón. Si has de comunicarte correctamente con los hombres, primero tienes que tener comunión con Dios. Si has de conectarte con otra persona, tienes que tener una conexión correcta con Dios. Antes de hablar a los hombres sobre Dios, tienes que hablar a Dios sobre los hombres.

No puedes dar un buen testimonio sin Dios. “Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican” (Salmo 127:1). Si Dios no está en ello, es en vano. Es posible dejar fuera a Dios aún cuando estamos hablando a otros de Dios. Podemos tener las palabras apropiadas. Podemos citar los pasajes apropiados de las Escrituras. Dios puede incluso bendecir Su Palabra a pesar de nosotros. La persona inconversa a la que estamos hablando incluso puede llegar a ser salva, pero Dios no estaba en el testimonio, como debería haber estado. “…sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58). Tu trabajo es en vano sin el Señor. Por cuanto sabes que tu testimonio es en vano si Dios no está en ello.

Santifica al Señor Jesús. Hónralo en tu corazón. Venéralo como Santo. Enfoca tu mirada sobre ÉL. Cuando hablas a otros, asegúrate de que dependes de ÉL. “Que Su hermosura descanse sobre mi cuando trato de ganar a los perdidos y que ellos olviden el canal y le vean sólo a ÉL” (K. Wilkinson).

La mejor ofensiva es una buena defensa

“…y estad siempre preparados para presentar defensa” (1 Pedro 3:15).

La palabra “defensa” es la palabra griega “APOLOGÍA”. Presentar defensa significa dar una defensa verbal, es decir, hablar en defensa. Como creyente en Cristo debes defender la esperanza que tienes en ÉL, justificar tu legítima confianza que está basada en la Persona y en la obra del Señor Jesucristo.

Algunos de los primeros padres de la iglesia son conocidos como Apologistas (de la misma palabra griega). Estos hombres defendieron la fe cristiana contra las acusaciones de sus enemigos. Ellos escribieron cartas o libros en defensa de la fe. Uno de los apologistas más conocidos es Justino Mártir.

El creyente debe defenderse en vista de las acusaciones falsas que se levantan contra él. Es interesante que en la antigua Atenas cada ciudadano tenía defenderse personalmente si era acusado o llevado a juicio. En esos tiempos no había abogados en la antigua Grecia. Una persona no podía contratar a un abogado para que lo defendiera. Tenía que hacerlo por sí mismo. El creyente es responsable de hacer una defensa personal. Nadie puede hacerlo por él.

En 1 Pedro 3:16 (el contexto inmediato) los creyentes eran acusados falsamente por los inconversos: “…sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo.” Los creyentes han de estar siempre preparados para dar defensa en vista de falsas acusaciones.

Consideremos algunas ilustraciones de esto:

1. Pedro y los demás discípulos fueron falsamente acusados el día de Pentecostés: “Estos hombres están llenos de mosto” (Hechos 2:13). Pedro levantó su voz y presentó una hábil defensa: “Estos no están ebrios, como vosotros suponéis” (Hechos 2:15). Su defensa incluyó una maravillosa presentación del evangelio.

2. Esteban fue falsamente acusado por una multitud judía enfurecida y encontramos su magistral defensa en Hechos 7.

3. Pablo fue llevado ante los gobernantes en varias oportunidades habiendo sido acusado falsamente y él estaba preparado para presentar defensa. En Hechos 22 encontramos un ejemplo (ver el verso 1 - “oíd ahora mi defensa”).

4. Los primeros cristianos fueron acusados de ser “ateos”. En los hogares romanos paganos se encontraban muchos ídolos y estatuas, pero en los hogares de los creyentes no se veían “dioses” visibles, de modo que eran acusados de no creer en los dioses. Ellos se defendían de esta acusación declarando que se fe era en el único Dios verdadero e invisible.

5. Martín Lutero fue acusado por la Iglesia Católica de ser hereje y de enseñar falsas doctrinas. El presentó su memorable defensa: “Aquí estoy. Dios me ayude. No puedo hacer otra cosa.”

Una vida que provoca preguntas

“…y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3:15).

Los miembros de los cultos están a menudo bien entrenados y bien indoctrinados en sus falsas doctrinas. Ellos están siempre preparados para dar defensa a todo hombre que les demanda razón de la falsa esperanza que está en ellos. A veces dejan en vergüenza a los creyentes por su habilidad en manejar (maltratar) las Escrituras, citar la Biblia y discutir temas bíblicos. Sin embargo, sabemos que están descansando sobre un fundamente que no es firme ni seguro.

Estad siempre preparados y dispuestos a presentar defensa a todo el que pregunte. Ellos preguntarán.

Tu vida provoca preguntas; tus labios dan las respuestas. Colosenses 4:6 enseña lo mismo, “…para que sepáis cómo debéis responder a cada uno” (implicando que los inconversos harán preguntas).

Alguien podrá decir, “Seré un testigo silencioso del Señor. Dejaré que mi vida sea un testimonio. No predicaré el evangelio; viviré el evangelio.” Vivir el evangelio es esencial, pero no es suficiente.

Una parte de la vida incluye el hablar. Dios no quiere que solo tu vida esté dedicada a ÉL, sino ÉL quiere que también tus labios estén dedicados a ÉL. No puedes divorciar tus labios de tu vida. Recordemos “MUESTRA” y “HABLA”. Ambos son necesarios. Debemos mostrar con nuestra vida y hablar con nuestros labios.

Estemos siempre preparados para las preguntas que nos harán si estamos viviendo piadosamente en Cristo Jesús. Algunos ejemplos posibles: “¿Por qué inclinas tu cabeza para orar?” “¿Por que vas a la iglesia tres veces a la semana y recorres esa larga distancia para adorar?” “¿Por qué nunca dices palabras groseras?” “¿Por qué no te ríes de algunos de nuestros chistes?” “¿Para qué lees la Biblia? ¿No está la Biblia llena de errores y contradicciones y discrepancias?” ¿Estás preparado siempre para dar respuesta a esas preguntas? ¿Está tu vida provocando estas preguntas?

La Biblia dice que somos un pueblo peculiar. Cuando la gente pregunta, “¿Por qué son ustedes tan especiales?” Nosotros deberíamos estar preparados para responder. En realidad, cuando la Biblia dice que somos un “pueblo peculiar” significa que somos un pueblo especial de Su propiedad (Tito 2:14). Pertenecemos a Dios de una manera especial. Pero cuando el pueblo de Dios camina ante los inconversos, los que hacemos y decimos a menudo les parece “peculiar”. Nuestras vidas han de ser decididamente diferentes (Romanos 12:2). Se harán preguntas. Nuestra vida debe provocar preguntas; nuestros labios han de dar respuestas.

Estemos siempre preparados para exponer clara y convincentemente nuestro caso. Estemos siempre preparados para presentar defensa. Contemos con que las preguntas vendrán y estemos preparados para cuando vengan. No te sorprendas cuando se hagan esas preguntas. Debes estar preparado para ellas.

¿Dónde está tu esperanza?

Debemos estar siempre preparados para presentar defensa a todo el que nos demande razón de la ESPERANZA que está en nosotros. Los creyentes tienen una esperanza que está en el interior: “Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27). Jesucristo es nuestra esperanza (1 Timoteo 1:1). Tenemos una esperaza que está centrada en la Persona de Cristo que mora en nosotros. Los inconversos están sin Cristo, sin Dios y sin esperanza (Efesios 2:12). No somos como los demás, que no tienen esperanza (1 Tesalonicenses 4:13). Los inconversos están en tinieblas (Efesios 5:8), sin luz al final del túnel. Cuando presentemos nuestra defensa, señalemos hacia la luz. Presentemos claramente la única Solución, la única Satisfacción, el único Salvador.

Cuida tu actitud

Cuando contestas las preguntas, hazlo con la actitud correcta, “con mansedumbre y reverencia y temor.”

No debemos discutir, porque no estamos tratando de ganar una disputa; estamos tratando de ganar un alma. No seamos arrogantes, porque no tenemos nada de que enorgullecernos, excepto de nuestro Salvador. No deberíamos ser beligerantes, porque su hostilidad y odio es hacia el Salvador, no hacia nosotros. No deberíamos tener la actitud “soy más santo que tú”, porque en un tiempo estábamos en sus zapatos; antes éramos iguales a ellos, impíos e inconversos. No deberíamos mirar en menos a los demás, sino que deberíamos buscar con amor ser para ellos un peldaño y no una piedra de tropiezo. Nuestro Señor era “manso y humilde de corazón.” Vistámonos del Señor Jesucristo.

Finalmente, deberíamos presentar defensa “con temor”. Procedamos con el temor de Aquel a quien hemos santificado en nuestros corazones. “Sea ÉL vuestro temor y sea ÉL vuestro miedo.” El temor del hombre es una trampa. Nos debilita e incapacita. La razón por la cual no hablamos a los hombres como debiéramos y tan a menudo como debiéramos es el temor al hombre. “¿Qué pensará de mi si digo eso?” “¿Se ofenderá o molestará?” “¿Pensará que soy un tonto porque creo eso?” Estas preguntas son irrelevantes para el que teme a Dios. Sólo desea la sonrisa del cielo y la aprobación del cielo, el beneplácito en el rostro de Dios. No le preocupa lo que el hombre pueda decir y pensar o hacer. Sólo desea honrar y obedecer al Señor Jesús, a quien ha santificado en su corazón.
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1/8/10

LA IMPORTANCIA DE CONGREGARNOS



Hebreos 10:25 dice: “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

La Biblia tiene un status, un patrón o un modelo a seguir, de tal manera que su organización y funcionamiento sea siempre en las condiciones más óptimas. Y no solo eso, sino que en verdad pueda haber bendición y edificación espiritual para los creyentes.

No debemos olvidar también que el extremismo, siempre afecta, por tanto, si en verdad queremos tener un culto espontáneo y vívido, un culto que en verdad agrade a Dios; debemos asegurarnos de:

I.- No traer en su persona, algún pecado o práctica pecaminosa, no confesada a Dios.

Cuando esto sucede en algún miembro de la iglesia, afecta grandemente al cuerpo de Cristo. Porque el pueblo de Dios somos un solo cuerpo y por más “pequeña que sea la falta”, afecta en gran manera a la iglesia.

Hay pecados en nuestra vida que a simple vista los hermanos no pueden detectarlos o verlos, porque se hacen en oculto, pero no debemos olvidar que a los ojos de Dios todas las cosas están desnudas.

Y Dios exige, que sea quién sea dentro de su iglesia, desde el más pequeño hasta el más grande, sea solo un miembro, o líder de la misma; cuando hay en su vida una practica de pecado debe ser confesada y desechada delante de Dios, porque sin duda alguna la iglesia va a ser afectada fuertemente, de manera espiritual. Porque el pecado trae consigo muerte espiritual.

“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Romanos 6:23; “Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.” Santiago 1:15.

Esa es la razón por la cual no hay ese culto lleno de avivamiento, con ese gozo que se quisiera tener porque hay pecado en nuestra vida y que nos impide proyectar a los demás, porque es imposible compartir o dar algo que no poseemos.

“Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.” Salmos 51:12. David había pecado, y por ello perdió la comunión con Dios, y no solo eso; también perdió el gozo de su salvación, porque así es el pecado, nos arrebata la comunión con nuestro Padre.

El pecado una vez que ha sido concebido da a luz la muerte, y el pueblo de Dios siempre debe estar en alerta para evitar por todos los medios de incurrir en graves faltas delante de Dios.

Y antes de entrar al templo, debe despojarse de todo pecado si en verdad su prioridad es ser bendecido y edificado.

II.- Debemos tener en mente y corazón, la razón por la cual nos congregamos cada día de culto.

En nosotros debe existir la certeza del porqué nos congregamos.

¿Por qué se congrega usted?

a) ¿Porque solo hay religiosidad en su vida?

b) ¿Por el qué dirán?

c) ¿Porque quizás hay un reporte dominical y debemos estar preparados por si nos cuestionan en ello?

La única razón que debe imperar en los hijos de Dios, en su mente y corazón; que la única razón es para honrar y glorificar a Dios por todo lo que él ha sido con nosotros, en todo tiempo y en todo aspecto. Por lo tanto, ese agradecimiento debe de salir de lo más profundo de nuestro corazón y por tal motivo y como consecuencia, habrá el deseo de querer vivir en completa santidad delante de Dios.

Nuestra mirada debe estar puesta solo en Cristo, porque cuando desviamos nuestra vista hacia las personas nuestra vida irá cada vez más en decadencia.

“Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí.” Marcos 7:6.

Cuando venimos a congregarnos, nuestra mentalidad debe ser que venimos a ofrecer a Dios lo mejor de nosotros. Con alabanzas, con nuestras primicias y ofrendas. Con nuestros diezmos y con nuestras ofrendas de amor, con nuestras alabanzas.

Porque dice la Biblia, que ninguno se presentara ante Dios con las manos vacías. Y aquel que verdaderamente le ama, lo va a demostrar con sus hechos.

Bueno es alabar a Jehová y cantar Salmos a nuestro Dios en todo momento de nuestra vida. “Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo.” Salmos 92:1.

Debemos tener en mente también, que venimos a tener compañerismo con nuestros hermanos, y ese compañerismo se verá manifiesto en que unánimes se honrara y glorificara a Dios con la alabanza y conviviendo en armonía como dice la Biblia. “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” Salmo 133:1

III.- Debemos asegurarnos que la Santa Trinidad está con nosotros.

Si esto no sucede en cada cristiano, entonces todo lo que se haga será en vano, será hueco y sin sentido.

Asegurémonos que ella no está excluida por nuestro tecnicismo. (No debemos ser nosotros los que queramos tener el control de todo).

Dejemos que el Espíritu Santo haga la obra en nosotros, ser de un corazón humilde y sencillo delante del Señor.

No debemos dejar de lado a la Santa Trinidad por nuestro humanismo.

¿Oramos al levantarnos?

¿Pedimos la voluntad de Dios y la bendición para nuestra vida cada vez que vamos a encaminarnos a la casa de Dios?

Tampoco debemos excluirlos por nuestro liberalismo. No ser hipócritas, mostrando aparente santidad mientras estamos en el templo y fuera de él o en casa actuamos con todo libertinaje.

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20.

No debemos actuar como una iglesia que desecha o le resta importancia al congregarse, de proyectar un buen testimonio, de mostrar al mundo su santidad y consagración.

Asegurémonos, que la Santa Trinidad, no se queda afuera, ni de nuestra vida, ni de nuestro Templo.

Dios les bendiga…

25/7/10

SIETE HÁBITOS DE UN GANADOR DE ALMAS EFICAZ


Hábito 1: Los ganadores de almas están preparados. Efesios 6:13-17; 1 Pedro 3:15.

Están espiritualmente preparados.

a. Caminan cerca de Cristo y mantienen una vida devocional constante.

b. Son activos en sus iglesias y son miembros fieles.

c. Asisten a los cultos de adoración y a la escuela dominical y estudian la Biblia con regularidad.

Están capacitados.

a. Los ganadores de almas están bien entrenados en la presentación del Evangelio mediante una o varias de las estrategias disponibles.

b. Están listos para entrenar a otros y ser un ejemplo de ganadores de almas.

c. Usan Nuevos Testamentos marcados y están en condiciones de expresar las verdades esenciales del evangelio de una forma sencilla y clara.

d. Usan folletos y otros materiales impresos del Evangelio para apoyar su presentación.

Hábito 2: Los ganadores de almas hablan de Cristo en cualquier momento y lugar. 2 Timoteo 4:1-2.

a. En la oficina.

b. En el restaurante.

c. En un avión.

d. Por teléfono.

e. En todo lugar donde se presente la oportunidad.

Hábito 3: Los ganadores de almas son adaptables en su presentación del Evangelio.

La mayoría de ellos no dependen de presentaciones mecánicas o enlatadas. Cada uno de ellos ha desarrollado su estilo particular.

a. Lo hacen personal y conversacional.

b. Usan su propio vocabulario e ilustraciones.

c. Cada encuentro de testimonio termina siendo algo único y diferente.

Hábito 4: Los ganadores de almas ven sus encuentros con otras personas como citas divinas. 1 Pedro 2:9; Romanos 1:16.

Empiezan el día con un sentido de expectación.

a. Sienten un sentido divino de misión.

b. Se ven a sí mismos como instrumentos de la gracia de Dios para otros.

c. Buscan la manera de sacar el mayor beneficio de su encuentro con otros dirigiendo la conversación intencionalmente hacia el área espiritual.

Hábito 5: Los ganadores de almas se preocupan que los resultados sean obra de Dios.

Los ganadores de almas se dan cuenta de que no pueden salvar a las personas con sus propias fuerzas humanas. Las personas acuden a Cristo sólo mediante la obra del Espíritu Santo, trabajando a través de ellos.

Hábito 6: Los ganadores de almas se involucran en los programas de evangelismo de la iglesia, pero no están limitados por ellos.

a. A los ganadores de almas se les ve activos en sus iglesias locales. La mayoría de ellos participan en los programas de capacitación existentes de visitación y evangelismo; pero ellos no se limitan a sí mismos a hablar de Cristo durante esas actividades promovidas por la iglesia.

b. Ellos ven cada momento de cada día como una oportunidad evangelizadora.

c. Los ganadores de almas también buscan reproducirse a sí mismos en otros. La mayoría de ellos son maestros y consejeros de otros en los programas de evangelismo.

Hábito 7: Los ganadores de almas oran constantemente por oportunidades para hablar a otros de Cristo.

a. Los ganadores de almas oran por aquellos a los que han hablado de Cristo.

b. Oran por aquellos a los que todavía no han dado testimonio.

c. Oran por citas divinas y por nuevas oportunidades de dar testimonio.


HIMNO: Señor Jesús me entrego a tí

1
Señor Jesús me entrego a tí
me entrego en verdad;
tu Espíritu me reveló la gran necesidad.

CORO
Envía, envíame Señor
la míes es mucha y grande la labor
más constreñido por tu amor
quiero servirte, buen Salvador.

2
Amigos quieren impedir
que yo me entregue hoy
más Cristo su promesa da
contigo siempre estoy.

3
Ningún placer jamás habrá
mayor que proclamar
el evangelio de su amor
el mundo por salvar.

18/7/10

EL PELIGRO DE MEZCLAR LO SAGRADO CON LAS COSAS DEL MUNDO


Hageo 1:7 dice: “Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre nuestros caminos.”

Hoy queremos compartir con todos nuestros lectores; creyentes y seguidores de Cristo, así como aquellos que aún no conocen a Cristo como su Salvador personal, sobre la importancia que tiene el querer seguir y servir a Dios, y las consecuencias que implica, la desobediencia tanto en el cristiano, como en el que no lo es…

La Escritura nos habla en el Libro del Profeta Daniel, sobre la historia del rey Belsasar, hijo de Nabucodonosor allá en Babilonia, quién cometió un grave pecado delante de Dios, haciendo lo malo, y teniendo en poco sus mandamientos. Sabiendo que su padre, había reconocido y dado gloria y honra al Dios Altísimo, su actitud fue de completa rebeldía, alabando a dioses de oro, de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra. Pero Dios trató con él conforme a su pecado. Daniel 5:1-4.

De la misma manera, Dios va a tratar con aquellos cristianos que actúan o actuamos deliberadamente, mezclando las cosas sagradas y espirituales, con las cosas del mundo.

I.- LA ESCRITURA EN LA PARED

Belsasar, a pesar de que tenía conocimiento de Dios, se empeñó en querer actuar bajo sus razonamientos, pasando por alto el respeto que debía tener hacia las cosas que habían sido consagradas para el servicio a Dios. Daniel 5:2-3 “Belsasar, con el gusto del vino, mandó que trajesen los vasos de oro y de plata que Nabucodonosor su padre había traído del templo de Jerusalén, para que bebiesen en ellos el rey y sus grandes, sus mujeres y sus concubinas. Entonces fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de Dios que estaba en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus príncipes, sus mujeres y sus concubinas.”


Debemos estar conscientes de que con Dios no se juega, porque él no pasará por alto, que sabiendo hacer lo bueno, se prefiera practicar lo que es pecado delante de él. “Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable. Jehová marcha en la tempestad y el torbellino, y las nubes son el polvo de sus pies.” Nahum 1:3; “Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, y que tomar mi pacto en tu boca? Pues tú aborreces la corrección, y echas a tu espalda mis palabras. Si veías al ladrón, tú corrías con él, y con los adúlteros era tu parte. Tu boca metías en mal, y tu lengua componía engaño. Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; contra el hijo de tu madre ponías infamia. Estas cosas hiciste, y yo he callado; pensabas que de cierto sería yo como tú; pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.” Salmo 50:16-21.

Belsasar usó los utensilios de oro, de la casa de Dios en Jerusalén para alabar a los ídolos… ¿Y nosotros? ¿Cómo estamos empleando el conocimiento que tenemos de las cosas espirituales? ¿Lucrando con el Evangelio? ¿Malinterpretando las Sagradas Escrituras, haciendo un mal uso de ellas? ¿Usando la Biblia, sólo para sacar provechos personales? Hoy en día existen muchos llamados cristianos con supuestos dones espirituales, que interpretan la Biblia a su manera y enseñan doctrinas falsas, que están llevando una doble vida, una vida de pecado e inmoralidad, haciendo mercadería del Evangelio, honrando de esta manera al diablo y deshonrando a Dios y al verdadero Evangelio de Cristo. 2 Pedro 2:1-3; 15-19.

Es importante meditar en esto, reflexionar en el uso que doy a mi vida y al conocimiento que tengo de la Palabra de Dios para actuar en consecuencia como un verdadero seguidor de Cristo.

Nosotros como cristianos somos instrumentos escogidos, apartados para la honra y la gloria de Dios, y nunca, por ningún motivo, debemos prestarnos para mezclarnos con lo inmundo, y dar la honra al diablo con nuestras malas acciones. “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” 1 Pedro 2:9.

La escritura decía así: “MENE, MENE, TEKEL, UPARSIN”.

MENE: Contó Dios tu reino y le ha puesto fin.
TEKEL: Pesado has sido en balanza y fuiste hallado falto.
PERES: Tu reino ha sido roto y dado a los medos y los persas.

Muchas veces pensamos que porque ya hemos sido salvos, y no perdemos la salvación, podemos actuar como queramos, bajo nuestra propia opinión, y porque quizás pasa y pasa el tiempo, y no ocurre nada, creemos que todo está bien. Pero esta situación debe preocuparnos y ponernos a pensar, si realmente somos hijos de Dios, recordemos que la Biblia nos aclara, que Dios al que ama castiga, y azota a aquel al que recibe por hijo. Hebreos 12:6.

Pero a veces, Dios también permite que seamos entregados a Satanás, para que nuestro cuerpo sea destruido, y como dice su Palabra, a fin de que seamos salvos en el día del Señor. 1 Corintios 5:5.

Hebreos 10:26-27 dice: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”

Hermano, hermana, ¿Cuántos casos conocemos de hombres y mujeres, que han conocido la luz del Evangelio de Cristo, y viven un tiempo en aparente consagración, pero después de un tiempo por diversas circunstancias de la vida han vuelto atrás, y se han convertido en burla de la gente? Recibiendo críticas por doquier que después de haber sido “cristiano”, se volvió al mundo y su condición viene a ser peor que antes. Mateo 12:43-45.

REFLEXION:

Dios nos da tiempo, para que meditemos y nos arrepintamos sobre nuestra manera de actuar: si siendo cristianos, estamos viviendo una mezcla de lo espiritual con lo mundano, para que dejando atrás toda mala acción, busquemos la reconciliación con nuestro Salvador, y renovando nuestros votos consagrándonos a su servicio.

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” 1 Juan 2:1. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9.

Porque aquel que verdaderamente es hijo de Dios; cuando cae, se levanta y su vida es enteramente consagrada a su Señor, no vive una vida de pecado sino vive en santidad, una vida que agrada a Dios en todo momento. "Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor." Hebreos 12:14; "Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir!" 2 Pedro 3:11.

Pero aquel que cae muchas veces, y ya no se levanta, no quiere arrepentirse de sus pecados, de acuerdo a la Escritura no es un hijo de Dios. “Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido.” 1 Juan 3:6.

No esperemos pues, a ser pesados en balanza y ser hallados faltos, exponiéndonos al justo juicio de Dios, siendo quitados de este mundo, y que otro tome nuestro lugar. "Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron. Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día; como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno" Judas 5-7.

"Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme. Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio." 2 Pedro 2:1-4.

Gracias a Dios por su paciencia, y por su misericordia, gracias porque recibimos también la advertencia, dándonos tiempo de enmendar errores, y vivir para servirle, siendo aquellos instrumentos que Dios ha escogido, para llevar la luz del Evangelio de Cristo a los perdidos, y compartir las buenas nuevas, siendo ejemplos vivos, de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, con nuestro buen testimonio. “Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.” Filipenses 2:15.

Que Dios nuestro Señor, les bendiga grandemente.

11/7/10

LA URGENCIA DE EVANGELIZAR


Es normal que una persona que está testificando a su familia y amigos inconversos, se pregunte¿por qué no ve frutos de su predicación. “Si estoy predicándoles bíblicamente, correctamente y con amor, y Dios mismo quiere salvarles, ¿por qué no son salvos aún?”

Tenemos que iniciar creyendo que Cristo murió como sustituto inocente por los pecados de todos los hombres.

“Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” 1 Juan 2:2.

Dios quiere que todos los hombres sean salvos y que nadie se pierda (2 Pedro 3:9), pero para ser salvo, el hombre debe convertirse de sus malos caminos y someterse al señorío de Jesucristo, en arrepentimiento y fe. Si alguien no es cristiano, no es por culpa de Dios:

- Si esa persona conoce el evangelio y lo rechaza, es por elección propia. Como por ejemplo, el rey Agripa al que Pablo procuró persuadir, pero se negó (Hechos 26:28). También, por esto debemos aprender a testificar correctamente y explicar bien el evangelio, para que las personas puedan entender y creer.

- Si esa persona no conoce el evangelio, Dios nos mandó a nosotros a explicárselo. La creación y su conciencia propia son testimonio de una obra general de Dios, pero no pueden invocarle si no les predicamos.

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” 1 Corintios 1:21.

“¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:14.

Además, mira que estos versos nos muestran que Dios nos dio la responsabilidad a nosotros de ir y predicarles. Esa es la manera que Dios definió para transmitir el evangelio.

Entonces, el requisito de Dios es una conversión genuina, creer en Cristo. Dios salva a todos los que creen en el Señor Jesucristo.

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” Romanos 3:21-23.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda” Juan 3:16.

“Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree” Romanos 10:4.

Si alguien no cree en el Señor Jesucristo, no puede ser salvo. Y no puede creer, si no le predican. No hay nada escrito, ni preestablecido para nadie. Debemos ir y explicarles.

“Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:12-14.

Vemos entonces la responsabilidad moral de nosotros los cristianos de predicar el evangelio a toda criatura (Marcos 16:15). El medio elegido por Dios es la predicación (1 Corintios 1:21), así que esa es la gran Comisión, el gran Mandato, la Gran Responsabilidad.

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” 1 Corintios 1:21.

¿Lo estás cumpliendo? Dios te pedirá cuentas en el Tribunal de Cristo (2 Corintios 5:1-10). Esta es la manera en cómo en estos días Dios salva a los hombres. Si no predicamos, los pecadores inconversos no podrán creer y ser salvos. Es la voluntad de Dios que el mundo conozca el evangelio a través de nuestra predicación.

La urgencia de evangelizar: Si no predicas a alguien, y esa persona muere sin Cristo, las consecuencias son eternas e irreversibles.