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24/4/11

EL PODER SOBRENATURAL DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

 
La resurrección de Jesús es medular para la fe cristiana. Si El no hubiera resucitado de entre los muertos, entonces la fe cristiana no tendría validez, siendo que Jesús mismo declaró que resucitaría de entre los muertos al tercer día. Por otro lado, si Jesús resucitó de entre los muertos, entonces todas sus afirmaciones son verdad y ahora podemos estar seguros que sí hay vida después de la muerte.

Jesús mismo predijo su muerte y resurrección, y estos eventos sucedieron exactamente como él los había anunciado

Juan 2:19-21 dice: "Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho."

Juan 10:17 dice: "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar."

Juan 16:16-23 dice: "Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará."

Mateo 12:40 dice: "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches."

Mateo 16:21 dice: "Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día."

Lucas 18:31-33 dice: "Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará."


Jesús venció a la muerte levantándose de entre los
muertos al tercer día, y se apareció a sus discípulos.

Este evento está bien documentado por numerosos recursos históricos y confiables


Historiadores como Josefo (c.37-110 d.C.), Ignacio (c.50-115 d.C.), Justino Mártir (c.100-165 d.C.) y Tertuliano (c.160-220 d.C.) estuvieron convencidos de la autenticidad de la resurrección. Sus escritos validan los relatos de los escritores bíblicos, quienes conforme a los teólogos bíblicos, registraron el evento tan temprano como el año 37 d.C. y no más tarde del año 64 d.C.

Además, otros historiadores del primer y segundo siglo incluyendo a Cornelio Tácito, Suetonio, Plinio Segundo, y Luciano de Samosata reconocieron el impacto que este evento increíble tuvo sobre la gente de esa época.

La resurrección es la única explicación aceptable del sepulcro vacío

Los soldados romanos celosamente vigilaban la tumba donde el cuerpo de Jesús se encontraba. Además, la entrada al sepulcro estaba sellada con una enorme roca. La guardia romana, que normalmente se componía de 16 miembros, hubiesen hecho imposible para los discípulos -quienes, a propósito, estaban acobardados por el miedo a perder sus propias vidas- robar el cuerpo. Si, como algunos aseguran, Jesús no estaba muerto, sino solamente debilitado, los soldados y la roca hubiesen evitado su escape. Después de haber sido golpeado y flagelado, colgado en una cruz por seis horas, traspasado con una lanza por su verdugos para asegurar su muerte, y envuelto, como la costumbre, en 100 libras de lino y especias, Jesús no hubiese estado en condición alguna para rodar una roca de dos toneladas cuesta arriba, ni ser más ágil que 16 soldados romanos y después aparecerse radiantemente a sus discípulos.

Los líderes judíos de la época fácilmente pudieron haber refutado todas las aseveraciones sobre la resurrección simplemente al reponer el cuerpo, pero no pudieron porque no había cuerpo.

Hubieron numerosos testigos de la resurrección

Después de que él resucitó de entre los muertos, Jesús apareció por lo menos diez veces a los que le conocían y a más de 500 personas a la misma vez. Estas apariciones no fueron alucinaciones; Jesús comió y habló con sus seguidores y ellos le tocaron su cuerpo resucitado.

Lucas 24:36-39 dice: "Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo."

Juan 20:26-29 dice: "Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron."

La tumba donde fue sepultado Jesús está vacía.

1 Corintios 15:3-8 dice: "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí."

La resurrección es la única explicación razonable para el comienzo del Cristianismo

La Iglesia Cristiana nació en la misma ciudad donde Jesús fue públicamente ejecutado y sepultado. La creencia en un Jesús resucitado tuvo que haber sido auténtica para haberse enraizado en Jerusalén y crecido hasta abarcar el mundo entero. La Iglesia Cristiana es ahora la institución más grande que existe y ha existido en la historia de la humanidad. Claramente, esto hubiese sido imposible si la resurrección fuese solamente un cuento.

La resurrección es la única explicación lógica para la transformación de los discípulos

Ellos abandonaron y negaron a Jesús antes de su juicio público; después de su muerte ellos estaban desalentados y temerosos. Aún, después de su resurrección y su experiecia en Pentecostés, estos mismos desalentados hombres y mujeres fueron transformados por el sobrenatural poder de Cristo resucitado. En su nombre, ellos pusieron de cabeza al mundo. Muchos perdieron la vida por su fe, otros fueron terriblemente perseguidos. Su valiente comportamiento no tiene sentido aparte de su convicción de que Jesucristo fue verdaderamente resucitado de entre los muertos, un hecho digno por el cual morir.

A través de los siglos, los grandes teólogos que han considerado las pruebas de la resurrección han creído, y todavía creen, que Jesús está vivo

Después de haber sopesado la evidencia de la resurrección dada por los escritores de los Evangelios, Simon Greenleaf, una eminencia sobre asuntos legales de la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard, concluyó: "Sería imposible que ellos hubieran persistido en afirmar las verdades que han narrado, de no ser por el hecho de que Jesús sí resucitó de entre los muertos."

El señor Greenleaf, fué un profesor judío que se convirtió en un seguidor de Jesús, el Mesías, después de estudiar los hechos por sí mismo.

Después de haber sopesado esta evidencia, ¿cual es su conclusión? ¿Usted cree que Jesús está vivo? Todo aquel que cree que El en verdad ha resucitado, puede recibir el regalo de la vida eterna y experimentar una relación personal con él. Descubra como usted puede comenzar esta relación duradera.

17/4/11

ASPECTOS MÉDICOS DE LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS


Introducción

A través de la historia se han hecho películas, dramas, y se han escrito numerosos libros que tratan con el tema de la crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando leemos los relatos hechos por los evangelios (Mateo, Marcos, Lucas, Juan) vemos un recuento de lo acontecido a Cristo durante su arresto, interrogación, condenación y crucifixión, pero no se describe en detalles sus padecimientos. El propósito de los evangelios era dar a conocer lo acontecido sin dar muchos detalles del proceso. En aquel tiempo se conocía muy bien lo que era una crucifixión y los escritores de los evangelios sabían que sus lectores estarían familiarizados con los sufrimientos de un crucificado.

Lo maravilloso de la Palabra de Dios es que aunque el relato de los Evangelios no nos da muchos detalles, el profeta Isaías ya había profetizado cientos de años atrás que el Mesías sería llevado al matadero y sería desfigurado hasta el punto de ser irreconocible. No solamente Cristo sufrió en su cuerpo, sino que también llevo los pecados, las enfermedades, las rebeliones y los dolores de toda la humanidad. En una de sus últimas palabras en la cruz, Jesús dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46). En ese momento era como si Dios el Padre volviera su rostro para no ver el pecado que fue depositado en su Hijo. Por primera vez en su vida, Cristo se sintió alejado del Padre y sin su estrecha comunión con él.

Es nuestro propósito en este estudio describir desde un punto de vista médico y teológico los padecimientos de nuestro Señor Jesús. Desde el momento de su oración en el huerto de Getsemaní veremos como los padecimientos de Cristo van incrementando hasta el punto de su muerte. Veremos como con cada golpe, con cada bofetada, con cada latigazo, Jesús cumplía la Palabra de Dios.

Es mi oración al Señor que al estudiar este tema podamos amar más intensamente a nuestro Jesús, que sufrió por nosotros y aprendamos a agradecer mas su precioso sacrificio en el Calvario.

1. Sudor de Sangre:

El primer tormento o expresión de intenso dolor en la pasión señalado por los evangelios es la agonía en el huerto de Getsemaní, horas antes de ser entregado a los enemigos. La lucha era aterradora y un ángel se presentó para confortarlo, “y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra…” (Lucas 22:43-44).

Es interesante notar que el único evangelista que relata este hecho fue un médico, Lucas.

Esta condición es conocida en la medicina como “hematohidrosis” (sudor de sangre). Este fenómeno es muy raro, pero perfectamente documentado y que ocurre en condiciones excepcionales. El Dr. LeBec escribe: “Es un agotamiento físico acompañado de un trastorno moral, consecuencia de una emoción profunda, de un miedo atroz” (Le supplice de la Croix, Paris, 1925).

Se describe como una dilatación y ruptura de los vasos capilares subcutáneos en su punto de contacto con la base de los millones de glándulas sudoríparas. La sangre se mezcla con el sudor y se coagula sobre la piel después de la exudación. Es esta mezcla de sudor y coágulos la que se va juntando hasta correr por encima de la piel de todo el cuerpo en cantidad suficiente como para caer al suelo.

Esta hemorragia microscópica tiene lugar en toda la piel, la cual queda, por esta causa lesionada, dolorida y muy sensible a los golpes.

Esta agonía de Jesús no se debía tanto a los padecimientos físicos que pasaría, sino a la realidad de que los pecados y enfermedades de la humanidad vendrían sobre él. En su oración del huerto le dijo al Padre: “si quieres, pasa de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya…”

La copa Jesús bebió y no se resistió a la voluntad del Padre.

2. La bofetada:

Aquí se encontraba Jesús frente al sumo sacerdote y al contestar a una pregunta fue abofeteado por un alguacil (Juan 18:22). Algunos comentaristas dicen que aquí la palabra usada por Juan no significaba bofetada sino un bastonazo. El Dr. Judica Cordiglia dice: “es una lesión del cartílago de la nariz y la posible desviación de la misma debido a un golpe con un palo corto, cilíndrico y de 4 a 5 cm de diámetro.” Un golpe a la nariz que fue capaz de desviarla de su plano normal y de lesionar el cartílago. Aquí debió haber salido abundante sangre.

3. Malos Tratos:

Recordemos que Jesús fue arrestado de noche y llevado a una corte ilegal a ser condenado. Las leyes judaicas no permitían que ningún reo fuese condenado antes de la pascua y que un juicio fuese llevado a cabo de noche. También fueron traídos testigos falsos que el final no se pudieron usar porque sus historias no coincidían. Jesús fue llevado ante al sumo sacerdote y después de horas de debates e interrogación, da la declaración que hace enfurecer al sumo sacerdote: “…y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Que más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!” (Mateo 26:64-66).

Recordemos que la piel de Jesús ya estaba sensible al sudar sangre y ahora aquí dice Mateo 26, en el verso 67: “Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban” Aquí, aunque los evangelios no lo relatan, el profeta Isaías incluye que los pelos de su barba eras arrancados: “Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.” (Isaías 50:6).

4. Flagelación:

Después de que Jesús se presento a Pilato, el cual dijo que no encontraba nada mal en el, Jesús fue azotado. La intención de Pilato era azotar a Jesús y luego soltarlo, pero la insistencia del pueblo con sus gritos “crucifícale! crucifícale! pudo más. Dice Mateo 27:26:
“Entonces les soltó a Barrabas; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.”

Mas de 120 golpes con el flagelo dados por dos fuertes verdugos, uno más alto que el otro, diestros en su oficio, los cuales, puesto uno a cada lado del reo le cubrieron metódicamente con sus golpes toda la superficie del cuerpo (tórax, abdomen, brazos y piernas, a excepción de la parte del pecho correspondiente al corazón), sin dejar espacios.

El azote con el que le flagelaron fue el horrible flagellum taxillatum, compuesto básicamente de un bastón con tiras de cuero. Cada punta de cada tira se encontraba llena de pedazos de hueso y de plomo. Al flagelar a Jesús en su ya sensible piel, cada latigazo arrancaba literalmente los pedazos de su piel exponiendo la carne viva y brotando abundante sangre. Así aparece Jesús: herido y sangrante conforme a lo que había predicho el profeta Isaías: “Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer…” (Isaías 52:14) También Isaías 53:3 dice: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto…”

Después del azotamiento, Jesús se desplomaría y quedaría sentado sobre el charco de su propia sangre. Estaba casi completamente desnudo, y parece que en ese momento le alcanzaron sus vestidos para que se cubriera. “Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata.” (Mateo 27:27-28).

5. Coronación de espinas:

Pasado un cierto tiempo, y algo repuesto de los azotes, Jesús fue llevado por los soldados al atrio, en el interior del pretorio e hicieron con él lo que se llamaba en aquel tiempo como “el juego del rey”, que era un juego de azar practicado por niños y adultos. Este juego cruel practicado a Jesús coronándolo de espinas era un desahogo brutal de los soldados romanos.

Para ello, congregan a toda la cohorte (de 400 a 600 hombres), le desnudan de nuevo, le hacen sentar sobre cualquier banco de piedra, le echan a las espaldas una capa corta color grana y le encasquetan la corona de espinas con fuerza sobre la cabeza, le ponen una caña por cetro en la mano derecha y empieza la farsa. “Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía. Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias. Después de haberle escarnecido, le desnudaron…” (Marcos 15:16-20; Mateo 27:27-30; Juan 19:1-3).

La palabra “corona” nos ha inducido a pensar en un cerco de espinas en torno a la cabeza, tal como lo presentan los crucifijos, pero la frase empleada aquí por Marcos al igual que Juan es: Plexantes stephanon ex acanthon…epethekan epi tes kefales autou: “Entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza.” (Juan 19:2).

Estas espinas de una planta local se entretejía alrededor de la cabeza horizontalmente de la frente a la nuca pasando por encima de las orejas.

6. Con la cruz a cuestas:

Después de que Pilato no detuvo la condena, se manda a que Jesús fuese atado y enviado a morir: “…le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.” (Mateo 27:31). Es significativo que no diga que le quitaron también la corona de espinas.

Era la costumbre que el reo cargara con su madero hasta el lugar de la crucifixión. Aquí a Jesús le mandan a cargar el palo transversal de la cruz que se cree que pesaba unas 110 libras. Fue forzado a cargar el madero sobre su ya desgarrada y sangrienta espalda por un tramo de distancia de unos 600 metros hacia el Calvario por un terreno pedregoso, con subidas y bajadas, pero no pudo llegar y Simón de Cirene le tuvo que ayudar.

7. Caídas:

Los evangelios no mencionan nada sobre caídas en el camino al Calvario, pero la tradición considera tres. Es posible que ambas rodillas estuvieran heridas por las violentas caídas sobre el terreno pedregoso.

8. La crucifixión:

Lo primero que hicieron los soldados fue despojarle violentamente de sus vestidos. La túnica interior estaba pegada a las llagas, debido a la sangre coagulada. Por lo tanto, el dolor tuvo que ser atroz. Cada hilo pegado a la superficie desnuda, al ser arrancado, arrastra consigo una de las innumerables terminaciones nerviosas puestas al descubierto con la llaga. Estos millares de choques dolorosos se suman y multiplican, aumentando cada uno en consecuencia la sensibilidad del sistema nervioso.

Aquí no se trata de una lesión local, sino de casi la totalidad de la superficie del cuerpo, especialmente del tan maltratado dorso. La sangre corre de nuevo y derribado al suelo las llagas de su dorso, muslos y pantorrillas se llenan de polvo y arena.

Los soldados atraviesan los clavos por las manos y los pies y es clavado a la cruz. Para los romanos la muñeca es considerada parte de la mano y se sabe que Jesús fue clavado por la muñeca para evitar que los clavos se salieran de sus manos con el peso de su cuerpo en la cruz.

Jesús no ha emitido ningún grito, pero su rostro se ha contraído horriblemente. Su pulgar, con un movimiento violento se ha doblado sobre la palma colocándose en oposición a los otros dedos, debido a que su nervio mediano ha sido herido. Un dolor fulgurante e indecible se ha apoderado de sus dedos, saltando como un dardo de fuego hasta su espalda y estallando en su cerebro. Es el dolor más insoportable que un ser humano puede experimentar al producirse la lesión en un tronco nervioso.

Después de ser clavado Jesús fue levantado cumpliendo su propia profecía: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.” (Juan 12:32-33).

Junto a dos malhechores fue crucificado para cumplir la escritura: …”y fue contado con los pecadores, habiendo el llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

9. Atroz agonía:

Muy pronto Jesús comenzó a tener dificultad al respirar. Esto era propio de los crucificados. El diafragma muscular que se mueve para que pueda respirar al contraer y relajar los pulmones, se queda en posición de inhalación y es casi imposible exhalar el aire tomado. La única manera es apoyándose en los clavos de los pies y en la muñecas para poder exhalar el aire y luego comenzar de nuevo.

Poco a poco le fueron faltando las fuerzas, al tiempo que los calambres aumentaban y las alternativas de elevación y descensos sucesivos hubieron de abreviarse y repetirse más a menudo, por lo cual los dolores se acrecentaban hasta lo indecible.

Así pasaron 3 interminables horas, “y a la hora novena (como las 3 de la tarde) Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:34). 

Jesús quería manifestarnos algo muy importante: un sufrimiento misterioso que nosotros somos incapaces de imaginar. Sufrimientos mucho más terribles que todos los demás, físicos y morales, descritos hasta aquí. Jesús había salido fiador de los hombres, se había hecho responsable ante Dios de los crímenes y maldades de todo el mundo.

El cordero de Dios inmolado llevo nuestros pecados y por un breve instante, como que el Padre alejó su rostro de El…y fue abandonado. Isaías 53:4-5 dice: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

10. Muerte:

“Cuando Jesús hubo probado el vinagre, dijo: Consumado es…” (Juan 19:30).


Consumada estaba la obra que el Padre le había encomendado de redimir al mundo (Juan 17:4). Todas las profecías sobre El se habían cumplido. Había realizado su misión. Ahora podía morir.

Existen muchas teorías acerca de las causas de la muerte de Jesús, pero casi todas coinciden que fue una combinación de aflicciones. La realidad al fin de toda su agonía es que Cristo fue quien entrego el espíritu y solamente el decidió el momento y el segundo de su muerte.

Después de muchas horas de agonía, el cuerpo de nuestro Señor había perdido mucha sangre y la poca que le quedaba en su cuerpo se había espesado de manera que el corazón ya casi no la podía bombear. El suero se separa de los glóbulos rojos y una membrana alrededor del corazón llamada el pericardio estaba llena de líquido. En los momentos finales, algunos médicos creen que Jesús muere de una pericarditis, que es la ruptura del pericardio por inflamación. Es como si su corazón haya explotado…

Esta condición es confirmada cuando el soldado traspasa una lanza por su costado: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34) Aquí se cumple lo dicho por el profeta: “…y miraran a mí, a quien traspasaron...” (Zacarías 12:10).

Era la costumbre de los romanos el quebrantarle las piernas a los reos crucificados si estaban vivos al final de su tortura en la cruz. Debido a que tenían que apoyarse en las piernas para respirar, al quebrantarles los huesos ya no podían respirar y morían asfixiados. En el caso de Jesús, vieron que ya estaba muerto y no tuvieron que quebrantarles los huesos. Esto fue un cumplimiento de la profecía que dice: “El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.” (Salmo 34:20).

Todo lo que paso el Señor durante todos sus sufrimientos lo hizo por amor…por amor a nosotros…Porque de tal manera amó Dios al mundo que envió a su Hijo…” (Juan 3:16) y Jesús no rehusó la copa y la bebió.

Aunque Jesús murió, la noticia más maravillosa de aquel tiempo fue que al tercer día resucitó. Su tumba está vacía. El venció la muerte para darte vida, venció el pecado para que pudieras acercarte a Dios. El llevó tu depresión, tristeza, tu dolor, tu angustia, tu desesperación y las clavó en la cruz para darte paz, esperanza y vida eterna.

Jesús está vivo y él te pide es que lo invites a venir a tu vida y corazón y el cambiará las circunstancias, borrará tus pecados, te dará esperanza para vivir, podrás realmente experimentar el verdadero amor y la paz que hasta ahora no has tenido. Una paz que sobrepasa todo entendimiento humano.

¿Quieres confiar en Jesús? ¿Quieres tratar una vez más? ¿Que debes hacer?

Solamente repite esta simple oración: Dios de los cielos, yo me arrepiento de todos mis pecados. Acepto a Jesucristo como mi Salvador y mi Señor... ven a mi corazón Señor Jesús y dame vida eterna...yo acepto el sacrificio que hiciste por mí en la cruz del Calvario…te entrego mi vida...y de ahora en adelante te seguiré...amén.

Si has hecho esta oración de corazón, te garantizamos que tu vida a partir de hoy no será la misma. Ahora debes conocer más a Jesús a través de su palabra, la Biblia. Debes buscar una iglesia donde congregarte y aprender más sobre los caminos de Dios.
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10/4/11

VOSOTROS SOIS VUESTRA GLORIA Y GOZO


1 Tesalonicenses 2:20

Hay momentos y circunstancias en la vida que son motivo de gozo y que producen sin duda alguna satisfacciones en todos los aspectos. Pero nada comparable, con la enorme y hermosa experiencia, cuando somos un instrumento para traer frutos al Señor Jesucristo, es una bendición y gozo que nada ni nadie puede arrebatar.


Juan 15:5 dice:
"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer."

Dios quiere usarnos día con día, en todo momento de nuestra vida cotidiana y pone a nuestro alcance personas que necesitan conocer a Cristo Jesús como su Salvador.


Mucha gente, aun nuestra propia familia ha oído de Cristo, argumentan conocerle y enfatizan creer en él; pero nunca han tenido un encuentro personal, ni le han recibido como su Salvador. Lo que nos debe mover a compasión y hacer algo por ellos a la mayor brevedad posible.


Hay algo que no debemos pasar por alto porque Dios no nos lo pasará a nosotros: La razón de la institución de la iglesia a partir de Cristo. Porque en los tiempos antiguos escogió a su pueblo, para que ellos proclamasen su reino, para que a través de ellos las naciones le conocieran y le buscaran, pero Israel fue un pueblo rebelde y a raíz de esa desobediencia y pecado, nos envía a su Hijo, para que a través de su sacrificio en la cruz, y su muerte expiatoria, como única alternativa, el mundo fuera salvo.


Hechos 4:12 dice:
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos."

Cristo vino a pagar nuestras deudas, y librarnos del infierno, pero también a enseñarnos y darnos una gran encomienda: Ir en busca de los perdidos con ese mismo amor mostrado por él mientras estuvo en la tierra, ir en busca de las almas con la misma compasión con que él las buscaba, porque el amor de Cristo nos debe constreñir, y no subestimarnos a nosotros mismos, porque Cristo mismo abandonó todo, por una sola razón:
“Porque nos amó de tal manera, que se dió a sí mismo, sufriendo hasta la muerte y muerte de cruz”.

Juan 3:16 dice:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Y la garantía para el pueblo cristiano, es su resurrección.


Desafortunadamente, las iglesias hoy en día se llenan de tantas cosas y tantos afanes, que nos olvidamos del verdadero propósito y llamamiento; la predicación del evangelio, el ir hasta lo último de la tierra siendo testigos del amor de Cristo y de la salvación que quiere dar a todo aquel que en él crea.


Dios nos ha elegido como el medio o canal a través del cual el mundo pueda conocer a Cristo y ser librado del infierno.


La iglesia debe ser consciente de esto, debe asimilar su deber y tomar su responsabilidad para que las cosas cambien para bien. Y cuando la iglesia cambia, algo positivo sucede. Con el simple hecho de platicar a alguien de Cristo, algo maravilloso puede suceder; el cambio de vida definitivo para el hombre, como resultado su salvación, y no solo eso, la salvación para la familia porque Dios cumple sus promesas.


Hechos 16:29-31 dice:
"El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa."

Mientras la iglesia calla, en los hogares y en las calles aumenta la violencia, y se da más cabida a Satanás para que haga miles de desastres en la vida de las personas.


Nosotros nos frustamos y desanimamos muchas veces, porque vamos a evangelizar con una mentalidad equivocada, con una mentalidad negativa, y con una actitud de incredulidad. Nuestro deber es solo el ir y predicar, compartir las buenas noticias, anunciar el evangelio de Cristo, creyendo que es Dios quien va a convertir a las almas, que es Dios quien va a traerles al templo que es Dios quien añadirá cada día a los que han de ser salvos.


Hechos 4:4 dice:
"Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil."

Si nosotros nos reusamos a ir, Dios de alguna manera va a problematizar nuestra vida, para que salgamos de ese estado, hasta que hagamos aquello para lo cual nos ha elegido. Delante de Dios no habrá excusa o pretexto que valga.


¿Porqué no crecen las iglesias? Porque sus miembros están pasivos, porque no estamos trabajando, no estamos predicando a los perdidos.


Es hora de hacer un verdadero análisis y reflexión de mi vida, y mi trabajo como cristiano. ¿Estoy cumpliendo con mi deber? ¿Tanto mi testimonio como mi trabajo hablan de Cristo?


¿Por qué se multiplican las iglesias? Porque hay obreros trabajando, hay gente cumpliendo son su responsabilidad, porque son ovejas dispuestas a reproducirse.

Mateo 9:37-38 dice:
"Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies."

Por tanto hermano: ¡Anda, anuncia, predica, trabaja y lucha por las almas!


HIMNO:

CRISTO ESTA BUSCANDO OBREROS


Cristo está buscando obreros hoy
Que quieran ir con él
¿Quién dirá Señor contigo voy
Yo quiero serte fiel.

Coro
Oh Señor es mucha la labor
Y obreros faltan ya
Danos luz ardiente fe y valor
Y obreros siempre habrán.

Cristo quiere mensajeros hoy
Que anuncien su verdad
Quien dirá Señor yo listo estoy
Haré tu voluntad.

Hay lugar si quieres trabajar
De Cristo en la labor
Puedes de su gloria al mundo hablar
De su bondad y amor.

Vives ya salvado por Jesús
Su amor conoces ya
¡Anda pues anuncia que en la luz
De Cristo vives ya.

27/3/11

EL ÁRBOL QUE DA FRUTO

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"Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará." Salmos 1:3.

Dios compara a la persona que no anda en camino de malos, que no busca la amistad con hombres impíos, sino que su delicia está en la Ley de Jehová; con un árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, su hoja no cae y en todo tiempo se observa su follaje frondoso y verde.

El cristiano que vive cerca de Dios, su vida será mucho más edificante y espiritual permitiendo ser a su vez, bendición para todos aquellos que le rodean. Mateo 5:16.

Para quienes no es así, aun para los mismos cristianos, si no es su vida de bendición, si no se goza de los deleites y las bienaventuranzas de Dios, es por culpa propia, porque nuestra vida dista mucho de ser cercana a la ley de Jehová.

I.- ¿CÓMO SE PUEDE VIVIR CERCA DE DIOS?

"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." 1 de Corintios 2:14.

El hombre natural no logra entender la palabra de Dios y no la comprende porque no conoce a Cristo. 1 Corintios 1:18.

Está viviendo meramente una religión, un formalismo o un legalismo tradicional. "Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición." Marcos 7:5-9.

Se puede vivir cerca de Dios primeramente conociendo a Cristo como Señor y Salvador, porque el que conoce a Cristo, conoce al Padre y quién tiene al Hijo tiene al Padre y por consiguiente la vida eterna. "...porque es necesario también que quien se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan." Hebreos 11:6.

Porque "Dios es Espíritu y los que le busquen en verdad, en espíritu es necesario que adoren." Juan 4:24. Es entonces cuando el cristiano que está cerca de Dios, su vida es semejante a aquel árbol plantado junto a esas hermosas corrientes de aguas, que es Cristo, quién al estar gobernando su vida, ésta no puede sino rendir buenos frutos. Porque "en la Ley de Jehová está su delicia y en su Ley medita de día y de noche." Salmos 1:2.

II.- EL CRISTIANO DEBE ALIMENTARSE DIARIAMENTE DE LA PALABRA DE DIOS.

Porque el meditar en la palabra de Dios trae fortaleza. "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí." Juan 5:39, son palabras textuales de nuestro Señor Jesucristo que hablan también de su Grandeza como Dios mismo.

Debe aplicarse a mi vida, no a la del prójimo. "¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?" Mateo 7:3; "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos." Santiago 1:22.
El meditar en su palabra te debe hacer maduro, sabio, entendido, y cuando esto no sucede, debemos pedir la sabiduría de Dios para lograr el discernimiento espiritual que engrandece nuestra vida cristiana, porque nos permite enfrentar espiritualmente las luchas y pruebas de fuego que Dios permite lleguen a nuestra vida probando nuestra fidelidad, fe y amor a su Nombre.

¿Cómo mostramos nuestra madurez? Poniendo nuestro ojos en Cristo, en nadie más (Hebreos 12:2), a través de la lectura bíblica, la meditación en su santa palabra y en la oración (1 Tesalonicenses 5:17), arrojando como resultado la puesta en práctica de ella, porque se está siendo semejante al árbol que da buenos frutos, porque de día y de noche aplica la Escritura a su vida.

El gozo del cristiano le hace buscar más y más de Dios, de tal manera que espera ansioso los días de congregarse en la casa de Dios. "Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos." Salmos 122:1.

El congregarnos debe ser por amor a Dios, por la sed del alimento espiritual, y nunca por compromiso o por el qué dirán. Porque es el lugar donde encontramos palabras de vida eterna, porque es el lugar donde nos fortalecemos como familia en Cristo, y porque es el lugar ideal para alabar y glorificar unidos el nombre de Dios. Guardando y atesorando su bendita palabra en nuestros corazones. Salmos 119:11.

La pregunta obligada: ¿Qué tipo de árbol somos?

Cualquiera que sea la respuesta, meditemos en que mientras tengamos vida, existe la posibilidad de enmendar errores, de solucionar problemas, y de buscar a Jehová mientra pueda ser hallado, de buscarle en tanto que está cercano (Isaías 55:6), y de ajustar cuentas con el autor y consumador de la fe.

Dios les bendiga.

20/3/11

LA SEPARACIÓN BÍBLICA

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Por: Pr. Nadir Carreño

“Si alguno viene a nosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!, porque el que le dice bienvenido comunica con sus malas obras.” 2 Juan 10,11.

Igual que Judas en su epístola, Juan advierte a los creyentes a los cuales les escribe que muchos engañadores han aparecido, introduciéndose hasta en las iglesias.

Estos no profesan la doctrina de Cristo, que sumariamente, es la siguiente:

Él es Dios mismo;
Él es hombre verdadero, por su nacimiento virginal, pero sin pecado;
Vivió una vida santa y obró muchos milagros;
Murió por nuestros pecados;
Resucitó con el mismo cuerpo con que fue crucificado y sepultado;
Apareció a los suyos durante cuarenta días;
Ascendió a los cielos, a la diestra de Dios;
y Volverá para llevarnos con él.

Si alguien pretende ser un cristiano y no tiene en todo o en parte esta doctrina, no debemos tener relación alguna con él y este es el primer principio de la separación bíblica.

1. Las Escrituras nos prohíben tener compañerismo alguno con los incrédulos en asuntos del Señor y especialmente con los apóstatas.

Los apóstatas (individuos, iglesias u organizaciones) son quienes en algún tiempo profesaron creer la Palabra de Dios, pero después le han dado vuelta la espalda a lo que decían creer. La mayor parte de la cristiandad actual es apóstata y esta apostasía se manifiesta especialmente en el abandono de la fe en la inspiración plenaria y verbal de las Escrituras y en la negación de la divinidad de nuestro Señor Jesucristo.

2. Pero, además, claramente el Señor manda que denunciemos la apostasía.

A los apóstatas les enfurecen nuestras denuncias de su incredulidad y dicen que somos “negativos” y “destructivos”, pero el Señor nos dice:

“Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas, antes redargüidlas.” Efesios 5:11.

“Redargüir” significa: “exponer”, “denunciar”, “mostrar al culpable”.

De modo que además de separarnos de los apóstatas debemos denunciar su incredulidad y advertir a los ingenuos ignorantes sobre ella.

Los apóstatas se presentan como campeones del amor, la tolerancia, la paz, como preservadores del medio ambiente y eliminadores de prejuicios. De ese modo disfrazan o hacen apartar la atención de su incredulidad y humanismo antibíblico. Es nuestra tarea desenmascararlos.

Hace años en Chile la crecida de un río se llevó parte de un camino y varios vehículos cayeron al abismo en medio de una lluvia torrencial. Los que al fin lograron frenar no se quedaron ahí felices de haber escapado de una muerte segura, sino que de inmediato hicieron todo lo posible para advertir a los que venían más atrás del peligro. Esta es una reacción normal. Igualmente tiene que ser en lo espiritual. Denunciar la apostasía no es ser negativos, sino obediente al mandato del Señor.

Esta denuncia debe ser hecha con seriedad y respeto, pero con extrema firmeza.

“Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.” 2 Corintios 10:4.

3. El Señor requiere en su palabra que limpiemos la iglesia de apostasía, si eso es posible.

No nos dice que los fieles debemos abandonar la iglesia y dejar en ella a los apóstatas. Hay que ejercer disciplina para mantener la iglesia pura en doctrina y práctica. La razón por qué tantas iglesias son ahora apóstatas es porque no se ha eliminado de ella a los que se apartan de una recta obediencia en todo al Señor. El mal crece y termina por dominar la iglesia y entonces los fieles, en minoría, tienen que separarse de la iglesia.

Si no se expulsa a los malos de la iglesia, finalmente los malos expulsarán a los fieles.

Mientras sea posible estamos obligados a mantener la iglesia pura, por encima de sentimientos y un mal entendido amor y comprensión. Cuando los apóstatas consiguen el poder no muestran ningún amor, ni comprensión hacia los fieles, a menos que estos callen y sufran en silencio la erosión de las verdades bíblicas y las prácticas cristianas.

4. No podemos comprometernos en empresas espirituales conjuntas con los incrédulos.

El pasaje más explícito de la Biblia sobre la separación que Dios requiere a sus hijos es:

“No os juntéis en yugo con los infieles, porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿o qué parte el fiel con el infiel? ¿y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos y seré el Dios de ellos y ellos serán mi pueblo. Por lo cual: Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor y no toquéis lo inmundo y yo os recibiré y seré a vosotros Padre y vosotros me seréis a mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.” 2 Corintios 6:14–18.

Como estamos en el mundo no podemos evitar realizar tareas en conjunto con incrédulos, pero lo que el Señor tan enfáticamente nos prohíbe es entrar en compromisos que nos aten con incrédulos en empresas espirituales. El pasaje se refiere a la justicia, la luz, la fe y el templo de Dios, todo lo cual es espiritual. Además Pablo aclara esto perfectamente en 1 Corintios 5:9–11:

“Os he escrito por carta, que no os envolváis con los fornicarios. No absolutamente con los fornicarios de este mundo o con los avaros o con los ladrones o con los idólatras, pues en tal caso os sería menester salir del mundo. Mas ahora os he escrito, que no os envolváis, es a saber, que si alguno, llamándose hermano, fuere fornicario o avaro o idólatra o maldiciente o borracho o ladrón, con el tal ni aun comáis”.

Hay algunos hermanos de fe sana que permanecen en iglesias apóstatas, porque son el único o casi único testimonio fiel en aquellas iglesias. El razonamiento humano les dice que deben permanecer allí, para que no desaparezca ese testimonio. Pero Dios dice otra cosa: “Salid de en medio de ello y apartaos”. Si alguien es verdaderamente fiel, debe obedecer a su Señor. Frecuentemente ese razonamiento humano es sólo una excusa para permanecer donde se desea continuar, casi siempre por razones sentimentales. La separación requerida por Dios tiene por objeto evitar el contagio de la apostasía. Es normal que una manzana podrida eche a perder a todas las que están en contacto con ella, pero nunca se verá que una manzana sana elimine la podredumbre de las que lo están.

Algunos, especialmente ministros, no se separan para no perder las ventajas económicas que tienen, pero el Señor ha prometido que cuidará fielmente de los siervos obedientes y tanto la Escritura como la experiencia confirman esto.

5. Debemos separarnos también de los hermanos desobedientes.

Esto es muy chocante para los que creen que obedecen toda la Biblia, pero cuyas Biblias parecen no contener Judas 3:

“… me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe una vez dada a los santos”.

Y una gran cantidad de otros pasajes que directamente o por ejemplo, figura y por circunstancias históricas requieren lo mismo de los fieles.

Esto marca la diferencia entre un fundamentalista y un neoevangélico.

El fundamentalista cree toda la Biblia y se esfuerza con la gracia de Dios en obedecerla. Esto le lleva a ser:

a) Un ferviente evangelista; y
b) A edificar su propia fe y la de los demás creyentes; y
c) A defender teórica y prácticamente nuestra preciosa fe.

Es, por lo tanto, un cristiano militante. En realidad es simplemente lo que la Biblia llama un cristiano normal, a quien las circunstancias históricas han obligado a llamarse sucesivamente protestantes, evangélico y, finalmente, fundamentalistas.

El neoevangélico cree, a lo menos formalmente, y práctica los puntos a) y b), pero rechaza, por lo general apasionadamente, la fe militante y acusa a los fundamentalistas que denuncian la apostasía de perturbadores de la paz y, por separarse de ellos de faltos de amor”.

Por lo anterior el fundamentalista cree y practica, conforme con las Escrituras: “No os juntéis en yugo con los infieles”; “Salid de en medio de ellos”; “Apartaos”; “No toquéis lo inmundo”; “No comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien redargüidlas”.

El neoevangélico, en cambio, de acuerdo a su propio criterio y sin fundamento bíblico dice: “Permanece en”; “asóciate”; “infíltrate”; “dialoga”. La realidad prueba abrumadoramente que no son ellos los que infiltran las denominaciones liberales, sino que son ellos los que son contaminadas y arrastrados por la apostasía.

La Biblia abunda en exhortaciones a separarse de los hermanos desobedientes, como, por ejemplo:

“Si alguno enseña otra cosa (se trata de un maestro “cristiano”) y no asiente a sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, es hinchado, nada sabe y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas, porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjerías: APÁRTATE DE LOS TALES.” 1 Timoteo 6:3–5.

“Empero os denunciamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que OS APARTÉIS de TODO HERMANO que anduviere fuera de orden y no conforme a la doctrina que recibieron de nosotros.” 2 Tesalonicenses 3:6.

“Y os ruego, hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido (obviamente personas de dentro de la iglesia) y APARTAOS de ellos.” Romanos 16:17.

Hay muchos hermanos desobedientes. Es el caso de los neoevangélicos su desobediencia consisten en negarse a separarse de la apostasía y en aceptar prácticas que degradan el culto debido a Dios. Si un fundamentalista cree que por ser hermanos no debe separarse de ellos, pronto será él también un neoevangélico y especialmente, él también estará desobedeciendo la orden de Dios y, por esa razón, estará indefenso contra el error de ellos.

Los pasajes citados y muchos otros similares no se aplican a situaciones particulares o casos individuales. Son para toda la iglesia y en todo tiempo. Nunca habrá amor verdadero con desobediencia al Señor y el ingenio de algunos para torcer la enseñanza de la Biblia no cambia el hecho.

Nos dicen también los que rechazan separarse de los hermanos desobedientes que estaremos juntos con ellos en el cielo. Deseamos que esto sea verdad. Pero en el cielo habrá quienes lleguen allá a duras penas, como quien escapa de un incendio sólo con lo puesto y estarán también los que sobreedificaron sobre el fundamento de Cristo oro, plata, piedras preciosas, como nos enseña 1 Corintios 3:11–15. Estos materiales preciosos no son abundancia de almas traídas a la iglesia, supuestamente salvas, sino la fidelidad con que habremos trabajado para el Señor, según Mateo 25:21 y 23 y Lucas 19:17 y 19.

Los que confían en las “grandes” obras que han hecho deben recordar siempre Mateo 7:21–23.

6. Algo que nunca debemos olvidar es que la obra del Señor hecha con fidelidad produce buen fruto, mientras que la obra hecha de acuerdo a los principios meramente humanos puede producir tanto buenos como malos resultados.

¿Quién no sabe de las campañas masivas de evangelización de Billy Graham, Luís Palau y otros y de los miles de almas presumiblemente salvadas en ellas?

Ante esto debemos tener presentes que Dios no nos juzga por los resultados obtenidos. El Cristianismo no es pragmático. El Humanismo lo es. El Cristianismo Bíblico coloca bajo la autoridad de Dios. El nunca nos ha mandado cooperar con la apostasía y luego evaluar los resultados. Al contrario, lo que nos manda es: “Salid de en medio de ellos y apartaos”.

Hay que tener presente que cuando se evalúan los resultados, hay que evaluarlos todos.

Por ejemplo: una campaña ecuménica de evangelización puede ser usada por Dios, en su soberanía, para que se salven algunas almas. Eso es bueno. Pero también puede, por su carácter cooperativo, borrar la línea de separación entre los fieles y los infieles. Esto es malo.

También los salvados son enviados a cualquier iglesia que ha cooperado con la campaña y muchas de esas iglesias son incrédulas, idólatras o antibíblicas. Allí las almas no serán alimentadas con la Palabra de Dios. Eso es malo, es como abandonar a un recién nacido a las puertas de un convento.

Además las campañas masivas de evangelización debilitan la obra de las iglesias locales y llevan a muchos a despreciar esa obra “pequeña”. Pero la experiencia prueba que la única evangelización sólida y verdaderamente eficaz se hace mediante el trabajo humilde, fiel y dedicado de los creyentes de una iglesia local. El resultado mencionado al comienzo de este párrafo también es malo.

Los resultados no son el criterio por el cual debe evaluarse un trabajo.

El diablo siempre está evitando a los fundamentalistas a cooperar, a unirse, a asociarse, a infiltrar las iglesias apóstatas permaneciendo en ellas, a dialogar. Un gran número cede ante esta tentación y abandona su posición bíblica, que el fundamentalismo. ¡Cuánto bien podrían haber hecho, cuántas gloriosas victorias podrían haber obtenido por y para el Señor si hubieran obedecido el simple y claro mandato del Señor de separarse de los hermanos desobedientes!

¡Debemos separarnos de los hermanos desobedientes que permanecen tolerando la incredulidad!

7. La separación bíblica incluye nuestro rechazo a afiliarnos a cualquier movimiento autodesignado como “cristianos”, aunque sostenga una buena causa, si ese movimiento u organización no es completamente fiel a la Palabra de Dios y no practica la separación.

El diablo está construyendo su iglesia única mundial, su iglesia ecuménica, por lo cual procura que toda iglesia se una al ecumenismo, junto con los modernistas, la Iglesia Católico-Romana, los neoevangélicos y los carismáticos y hasta con las religiones no cristianas mediante un esfuerzo por la paz mundial. Esta presión la sentimos todos. Ante esto tenemos que tener valor, por la gracia de Dios para decir: No, a muchas buenas causas que no son promovidas con fidelidad a Dios y su palabra.

El rey Josafat, de Judá, se unió con el malvado Acab para la buena causa de recuperar la estratégica ciudad de Remoth de Galaad. Para ello desechó Miqueas, el fiel profeta de Dios. El resultado fue que por poco pierde su vida y que al volver a Jerusalem fuera enfrentado por Jehú, fiel profetas del Señor:

“¿Al impío das ayuda y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues la ira de la presencia de Jehová será sobre ti por ello.” 2 Crónicas 19:2.

No supo decir: No, como Zorobabel:

“Oyendo los enemigos de Judá y Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová… dijéronle: Edificaremos con vosotros… Y díjoles Zorobabel…: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová, Dios de Israel…” Esdras 4:1-3.

8. Debo agregar ahora un hecho crucial: No podemos conservar nuestra posición bíblica si no somos militantes, combativos, respecto de ella.

“Hay que ser positivos” es una demanda del mundo que hace que muchos fundamentalistas permanezcan inactivos y silenciosos, mientras los neoevangélicos se apoderan de las iglesias, seminarios y de toda la obra del Señor que una vez fue fiel. Tratar de mantener una posición fiel y al mismo tiempo ser positivos, en el sentido que exige el humanismo, es adoptar una posición débil, irremediablemente. Es estar a medio camino entre los fundamentalistas y los neoevangélicos.

Una posición no se puede sostener, ni mantener, sin luchar, sin tener una actitud militante y una acción combativa. Esto, que en verdad en el reino temporal, lo es aún más en el reino espiritual. Cada vez que aparece un falso maestro o apóstol, una herejía, una práctica espiritualmente pervertida, como la música cristiana contemporánea, o se reúne donde nosotros estamos el Consejo Latinoamericano de iglesias (CLAI), el Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la Confraternidad Evangélica Latinoamericana (CONELA) y cualquier organización apóstata o desobediente a la palabra de Dios, nosotros debemos levantar nuestra voz, denunciar el mal por todos los medios lícitos a nuestro alcance. No estamos llamados a agredir, insultar o introducirnos en sus reuniones para perturbarlas, pero sí a denunciarlas, a informar a los ingenuos que están en peligro de ser atrapados y engañados y, si nos dan la oportunidad de hablar, a exponer con sólidas razones bíblicas el por qué de nuestra posición.

En 1995 el CLAI celebró su asamblea continental en la ciudad de Concepción, Chile. Asistimos a sus sesiones mientras nos permitieron entrar, para informarnos de primera mano de su iniquidad, fuimos numerosas veces a la radio y alertamos a todos los numerosos evangélicos de esa región acerca de la apostasía del CLAI, redactamos un folleto con una síntesis informativa del CLAI para el pueblo evangélico y lo repartimos profusamente, incluso en una reunión masiva que habían convocado y que se realizó en el mayor estadio de la ciudad. El resultado fue que donde esperaban reunir 30.000 evangélicos sólo lograron juntar a unos 2.500 a 3.000.

No hay otra manera de sostener la posición que luchar eficazmente por ella. Si no luchamos, aunque pensemos mantenernos individualmente, seremos arrastrados por la apostasía abierta de los liberales, los errores místicos del carismatismo y la tibieza de los neoevangélicos, simplemente porque en tal caso también estaremos desobedeciendo al Señor que nos manda en su palabra que contendamos.

9. El Espíritu Santo nunca dirigirá a un cristiano a actuar en contra de ninguna palabra suya.

Especialmente los neoevangélicos, cuyo principal exponente ha sido hasta hace poco Billy Graham. y quien continúa siendo su líder más influyente, vienen a nosotros como hermanos. Nos presentan un ministerio muy atrayente para la carne, pero ignoran completamente los:”no lo recibáis en casa”, “salid de en medio de ellos”, “apartaos”, “no toquéis lo inmundo”. Cuando nos dicen que el Espíritu Santo nos lleva ahora en otra dirección, debemos reconocer la mentira, porque ese Espíritu del Señor nunca nos llevará en dirección contraria a la que él mismo nos señala en su palabra.

Digámosla cortésmente: No a sus pretensiones. A veces habrá que decírselos con voz de trueno, pero jamás les digamos Sí. Eso lleva al compromiso primero y a la apostasía después.

10. Es muy solemne el hecho de que Dios será muy severo con nosotros si dejamos el campo de batalla y la simple obediencia a su Palabra.

Esto lo ilustra muy bien la historia del joven profeta desobediente de 1º Reyes 13, donde el viejo profeta que le engaño no cayó bajo el juicio de Dios, pero sí el que desobedeció su explícito mandamiento, después de haber sido gloriosamente usado para testificar de la verdad. No será nada diferente con nosotros, a quienes Dios ha levantado como bandera contra la apostasía.

Es grande nuestro privilegio de ser hijos fieles, pero igualmente grande es nuestra responsabilidad de permanecer inconmovibles en el terreno en que nuestro Dios nos ha puesto.

11. Por último tengamos muy presente que la separación bíblica no requiere en modo alguno que nos apartemos de hermanos con los cuales diferimos en opinión sobre asuntos secundarios; o en asuntos meramente personales; o cuando se toman decisiones que realmente no implican desobediencia ni apartáis de la Escritura, pero que no nos agradan; o cuando diferimos en ciertas normas y prácticas estrictamente denominacionales.

Como fundamentalistas somos y debemos ser combativos, pero no debemos combatirnos entre nosotros. El diablo ha causado mucho daño a nuestra causa fundamentalista dividiéndonos sobre esa clase de asuntos e impidiendo que presentemos un frente unido contra la apostasía y los hermanos desobedientes.

¡Qué las palabras de Isaías 59:19b:

“…vendrá el enemigo como río, mas el espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.

Resuenen y se mantengan firmes e inamovibles en nuestros corazones, como una verdadera arenga que nos llama e incita al combate!

27/2/11

GOZO EN EL SERVIR



Filipenses 2:1-18

Sin duda alguna tenemos infinidad de motivos para estar gozosos, en diversas circunstancias y en diferentes etapas de la vida, pero siempre puede existir un motivo para tener gozo por algo, o por alguien.

El pueblo cristiano debe tener gozo en el servir a Cristo, en obedecer y aplicar a su vida la palabra de Dios. Debe imitar la humildad de Cristo.

Pablo escribe a los Filipenses diciendo que espera en el Señor Jesús enviar pronto a Timoteo para que él también esté de buen ánimo al saber de ellos.

Puesto que Timoteo estaba con Pablo en Roma cuando estaba preso, inclusive cuando se fundó la iglesia ahí esta Timoteo con Pablo. Este joven había sido correctamente instruido en el evangelio de Cristo por su madre y su abuela. Conocido como el hijo de Pablo en la fe.

De muy buen ánimo para servir al Señor, en todo y a pesar de todos los riesgos y peligros, exponiendo su propia vida siempre con la disposición de agradar y servir a Dios. Porque no todos en la iglesia tenemos esa buena voluntad, por eso Pablo expresó que había otros que buscaban lo suyo propio sin mostrar gran interés por la obra de Dios.

Generalmente, niños, adolescentes y adultos, tendemos a imitar ciertos patrones de conducta en el mundo, sobre todo en la modernización que nos está tocando vivir, y sin duda alguna; es mucha la tendencia y facilidad para imitar lo malo y hasta se generan alianzas para este tipo de prácticas, para hacer daño a la sociedad, al prójimo.

Pero el pueblo de Dios jamás debe tomar como modelo al ser humano, y mucho menos para hacer lo incorrecto delante de Dios. El ejemplo digno de seguir y de imitar es Cristo.

El pueblo cristiano debería unirse en contra de todo aquello que pudiera destruir su integridad como nación santa, como pueblo escogido de Dios. Debemos estar en contra de todo aquello que amenaza nuestra fraternidad como cristianos. La unidad contra todo aquello que está en contra de nuestro compañerismo y amor en Cristo.

Pablo estaba contento con todo lo que le había sobrevenido y lejos de quejarse decía: “completen mi gozo”.

Dios se goza cuando su pueblo unido, todo lo hace por amor, y dice cómo es que debe trabajar una iglesia, sin contiendas, ni vanidad, previene al pueblo cristiano de cuidarse de ser alabados, o estimados más que otros, porque esto los destruye. Ante todo, debe existir la humildad. Recordemos que nuestro corazón es engañoso y nos hace sentir cosas que no son verdad, pues Dios mismo nos dice que es perverso y que solo él lo conoce. Por ello la advertencia de estimar a los demás como superiores a nosotros mismos.

Ser humilde, es tener una clara autoevaluación de nosotros mismos. Romanos 12:3.

Nadie debe tener un concepto más alto de sí que el que debe tener, y usted y yo debemos tener un claro concepto de nosotros mismos con humildad, y una característica de un cristiano así es reconocer siempre los derechos de los demás.

Todos los extremos son malos.

Una manera honesta y fiel es conocer la fuente de nuestra identidad y es Cristo quien nos da la personalidad y fuerza para que le sirvamos, y ante él nadie es más que nadie porque nos estima por igual a todos. Nos ve como personas de gran estima y valor delante de él y dignos de su servicio.

Si Dios ha permitido que tengamos cierto rasgo o grado de preparación académica, gloria a él por ello, pero que esto sirva para complementar solamente en la obra del Señor, y siempre de acuerdo a su palabra, siempre a su servicio. Porque Dios demanda de mí que mis acciones siempre sean estimadas en el bienestar de los demás.

Nos debe caracterizar como seguidores de Cristo, el pensar como él, así como Cristo pensó en usted, en mí y en la humanidad, y de tal manera nos amó que estuvo dispuesto a dejar su reino y su gloria, y venir a dar su preciosa vida en beneficio eterno. Haya pues en nosotros este mismo sentir, que hubo también en Cristo Jesús. Reflexionemos en esto: Si Cristo jamás defendió sus derechos siendo él mismo Dios, antes bien renunciando a toda su gloria y majestad, vino en defensa de nuestros derechos; ¿Porqué entonces miramos cada uno de nosotros por lo propio? Porque esto no agrada a Dios.

¿Cuál debe ser la mentalidad de un pequeño Cristo? El imitar siempre la humildad que a él le caracterizó, y quien tomó forma de siervo, y nosotros debemos tener esa mentalidad, que el único propósito por el que estamos en este mundo es para servir. Para evangelizar a propios y extraños, para compartir el evangelio glorioso de Cristo y su plan Redentor, para ir hasta lo último de la tierra y cumplir con la gran encomienda, para servir en todo tiempo, en toda circunstancia y a costa de nuestra propia vida, porque el estimarla demasiado, de nada sirve, puesto que el vivir es Cristo y el morir es completa ganancia. Pero hacerlo sin vanagloria como advierte Pablo, porque algunos predican así a Cristo, por vanagloria, pero a nosotros como cristianos genuinos, el amor por Cristo nos debe constreñir y el producir un gozo inefable el vivir para servirle

¡Qué bendición que el pueblo se arme de este pensamiento y sentir por los demás antes que por él mismo, sin contiendas ni murmuraciones. Filipenses 2:13.

Reflexión: ¿Cómo es nuestra actitud delante de Dios? ¿Servimos con gozo o con obligación?

Recuerde que nuestro estilo de vida tiene mucho que decir acerca de lo que verdaderamente existe en nuestro corazón. Y que los hechos, dicen más que los dichos.
¿Cómo es conocido usted en el contexto donde se desenvuelve?

¿Le conocen como un verdadero cristiano, como un cristiano a medias, o como uno más de los del mundo?


Que Dios nuestro Señor nos ayude a meditar y reflexionar en nuestro estilo de vida delante de Dios y de los demás, para que un día podamos presentarnos delante de nuestro Salvador como obreros aprobados sin tener nada de qué avergonzarnos.



Himno:

GOZO DA SERVIR A CRISTO

1.- Gozo da servir a Cristo
     En la vida al caminar,
     De alabanzas llena el alma
     Todo el día sin cesar.

CORO:
    Gozo tengo yo en servir a Cristo,
    Gozo que no tiene igual.
    Cada día puedo ver, que me da de su poder
    Llena mi alma de su gozo celestial.

2.- Gozo da servir a Cristo
     En la dicha o el dolor,
     Llena el alma de armonía
     Y le da santo esplendor.

3.- Gozo da servir a Cristo,
     Caminando con mi Dios,
     Es el Santo Jesucristo
     Que me guía con su voz.

4.- Gozo da servir a Cristo,
     Aunque reine oscuridad
     Pues en mi alma yo disfruto
     De divina claridad.

20/2/11

CUANDO EL MUNDO ENTRA EN LA IGLESIA



Por: Pr. Juan Hoyos

Vivimos momentos difíciles para la integridad de nuestras iglesias locales. Tenemos enemigos internos y externos muy activos. Vale recordar que nuestra lucha no es contra carne y sangre: 1ª Pedro 5:8; Efesios 6:12a.

Cuando decimos “iglesia”, nos estamos refiriendo a los creyentes, pero por extensión, también nos referimos al lugar donde nos reunimos para adorar a nuestro Dios, y es allí donde expresamos en comunión nuestras prácticas evangélicas, prácticas que basamos en la enseñanza novotestamentaria, más particularmente, en relación con la iglesia de Cristo: Efesios 2:20; 1ª Corintios 4:17; 7:17.

Sabemos que tenemos tres grandes enemigos de nuestras almas y de la iglesia el diablo, la carne y el mundo. Este último es un muy insidioso enemigo externo que ha logrado entrar en muchas iglesias evangélicas, con sus atractivos y formas que proceden del maligno, príncipe de este mundo.

Cuando decimos “mundo” nos estamos refiriendo al sistema terrenal bajo el cual Satanás ha organizado a la humanidad caída sobre sus principios opuestos a Dios, donde predominan el orgullo, el egoísmo y la ambición: Mateo 4:8–9; Efesios 2:2; 6:12, y las cosas que están en el mundo, tales como las riquezas, placeres y los honores.

El amor al mundo excluye al amor a Dios y no olvidemos que el mundo es efímero y transitorio.

El “mundo” engloba “los deseos de la carne”, ese vehemente deseo del hombre no regenerado centrado en sí mismo y opuesto a Dios: Romanos 7:18.

Los “deseos pecaminosos de los ojos”, que se refiere al imperioso apetito que domina nuestro cuerpo, alma y espíritu, a través del sentido de la vista: 2º Samuel 11:2; Josué 7:21; Salmos 119:37; “la vanagloria de la vida”, ese ostentoso despliegue de impiedad. Por lo tanto, el mundo malvado está en total contraposición con el infinitamente santo Dios.

Vemos que el “mundo” puede entrar en la iglesia por los sentidos:

Por el oído, tenemos a la música contemporánea, disfrazada con letras cristianas, con el consabido cliché: “para ganar almas”. La música del mundo ha penetrado hace ya muchos años en la iglesia, pero no es sino en estos últimos años que ha llegado a dominar e imponerse totalmente en muchas iglesias con todas sus manifestaciones de ritmo y melodía, a tal punto que los cultos se han convertido en show, con música estruendosa. Nosotros sabemos que la música no es neutral y por lo tanto, conlleva consecuencias funestas para la vida del oyente y de la iglesia.

Por los ojos, las modas, sobre todo en la vestimenta, recordemos que fue el diablo quien desnudó al hombre y a la mujer en el huerto de Edén inmediatamente después de la caída, exponiéndoles a la vergüenza: Génesis 3:7a; 2ª Corintios 5:3b. Los que elaboran los vestidos que luego se imponen como moda son reconocidos homosexuales y lesbianas, y para ellos, que siguen sus apetitos pecaminosos, no les es raro confeccionar vestidos según las órdenes de su maestro, para desnudar nuevamente al hombre y a la mujer y para confundir si identidad de género. Pero la moda no se reduce sólo al vestido, sino a casi todos los usos del hombre en su vivir cotidiano. Cuando un creyente o una creyente usa de estas cosas sin discernimiento espiritual y las usa también en la iglesia se convierte en un tropiezo, en escándalo para el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

También el “mundo” entra en la iglesia por “la soberbia de la vida”, que se traduce en vanidad, religiosidad y tolerancia al pecado.

Sobre la vanidad, el Señor nos advierte que no debemos amar las cosas que están en el mundo, riquezas, placeres y honores. Asimismo, no olvidemos la advertencia del Señor a la iglesia de Laodicea en Apocalipsis 3:17.

El mundo ha entrado a nuestras iglesias del siglo XXI a través de la religiosidad, que es una religión externa, fría, sin frutos, sin vida, no de la experiencia de fe, de fe diaria con Dios. Ay muchos creyentes no comprometidos en nuestras iglesias, creyentes del domingo por la mañana o por la noche, que no ejercen mayordomía de sus vida ante Dios.

Muchos creyentes son tolerantes del pecado, y cuando son confrontados con sus pecados se cambian de iglesia o hacen campaña para cambiar el pastor o neutralizar al predicador.

Muchas iglesias están adoptando la manera de ser del mundo para que la gente llegue a sus reuniones, sacrificando la fidelidad a la Palabra de Dios, permitiendo de esta manera que el mundo rompa las barreras de santidad, pureza y fidelidad a Dios.

Pero hay un antídoto contra el “mundo” que todo creyente debe conocer y toda iglesia aplicarse, para no ser contaminada por ella en Colosenses 3:1–2 que dice: “Si habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”.

¡Buscad las cosas de arriba! ¡Poned la mira en las cosas de arriba!

Si el mundo está dominado por el orgullo, el egoísmo y la ambición y si se persigue las riquezas, los placeres y los honores, entonces, la iglesia conformada por cada verdadero cristiano, debe andar en pos del Señor, lleno del Espíritu Santo, no imitando al mundo, ni permitiéndole entrar. Debemos andar agradando a nuestro Señor en humildad, bondad, mansedumbre, amor, pureza, obediencia y santidad buscando en todo su gloria en nuestras vidas e iglesias, sólo así podremos rechazar la música del mundo, sus modas que son una expresión de la rebelión del hombre contra Dios, su religiosidad estéril y no podremos soportar ni tolerar el pecado en nuestras vidas, sino que nos esforzaremos en ser santos en toda nuestra manera de vivir: 1ª Pedro 1:14–16.

Finalmente, no olvidemos el consejo del apóstol Juan en su primera carta, capítulo 5, versículo 4.

Una fe bíblica que hará que el mundo no nos atraiga ni entre en nuestras iglesias.

Amén.

13/2/11

LAS PRUEBAS EN EL PUEBLO DE DIOS

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Bienaventurado el varón que soporta la tentación

Santiago 1:12

Dios, de la misma manera que probó a su pueblo, nos prueba o permite que las pruebas lleguen a nuestra vida, porque de esta manera conoce nuestra fe, nuestra fidelidad y nuestro amor por él y por su obra.

Las pruebas revelan lo que hay en nuestro corazón. Humanamente nos pueden medir por ejemplo la temperatura corporal por medio de un termómetro, y según los resultados será la aplicación de ciertos medicamentos para la sanidad física; pero para ver la clase de cristianos que somos, son necesarias las pruebas, y esta sería una forma de sanidad espiritual.

Dios estaba preparando al Patriarca; al padre de la nación de donde iban a emerger los grandes profetas, los grandes predicadores y los grandes maestros. El padre de quien iban a salir y cumplirse todas las promesas de Dios: Abraham.

A través de diversas pruebas Abraham fue probado, fue preparado, fue moldeado, porque así fue necesario para que se pudiera cumplir la obra redentora de Cristo en la cruz. (Hebreos 11:17).

Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia, cuando le obedeció y salió de su pueblo y de su parentela en busca de la tierra prometida, creyó a Dios cuando le dijo que de él nacería un hijo a tan avanzada edad, y creyó cuando Dios le dijo que él sería el padre de muchedumbres. (Hebreos 11:8; Romanos 4:13, 22).

Le nace Isaac, y Abraham comprende que había valido la pena el haber creído, obedecido y confiado en el autor de la vida. ¿Qué tanto confiamos nosotros en Dios y en sus promesas?

Podemos mencionar tres grandes pruebas que Dios aplicó en la vida de Abraham:

1.- DIOS PROBO SU CORAZÓN

(2 Corintios 2:9)

Dios probó a Abraham con cosas que realmente no entendía, así pasa en nosotros, y Dios sabe porqué a veces nos prueba con cosas que son muy difíciles de entender para nosotros. Dios sabe que son necesarias porque éstas van a probar nuestra fe y fidelidad, qué tan dispuestos estamos a obedecer su palabra. (2 Corintios 8:8).

Probó a Abraham con el sacrificio de su hijo Isaac. Podemos pensar quizás: ¿Acaso Abraham no pudo dudar pensando que porqué Dios le estaba quitando ahora a su único hijo, cuando se le había prometido que a través de él serían las promesas?, ¿Acaso no pudo haber pensado Abraham que probablemente a Dios se le había olvidado la promesa hecha y que siendo ya viejo no podría ver quizás cumplirse tales promesas? Seguramente al leer este pasaje podemos preguntarnos muchas cosas al respecto, pero cuando conocemos la respuesta de Abraham, podemos darnos cuenta de la magnitud de la fe y confianza que este hombre tenía en Dios. Y las circunstancias en que a veces somos probados como cristianos son porque Dios está probando nuestro corazón. (Romanos 5:1-4).

Debemos tener mucho cuidado con aquellas “filosofías cristianas” que dicen que si somos cristianos vamos a tener solamente prosperidad económica, salud, bienestar etc. Esas son mentiras disfrazadas de Satanás que actualmente están engañando y cegando a miles y miles de personas provocando que con ello vayan al infierno creyendo que siguen el evangelio de Cristo. Sería muy interesante que en verdad escudriñaran las Escrituras y de manera espiritual llegaran al verdadero discernimiento de las verdades Bíblicas inspiradas de parte de Dios.

2.- DIOS PROBÓ SU AMOR

(2 Corintios 8:24).

Dios probó la caridad de Abraham. El corazón de Abraham estaba centrado en aquel niño, en su hijo. Dios se lo estaba pidiendo en sacrificio, probando con ello el amor de Abraham.

Reconsideremos esto queridos hermanos: ¿Qué es lo que revela nuestro corazón en realidad cuando vienen las pruebas de parte de Dios a nuestras vidas?

¿Verdaderamente mi actitud y la suya son de plena confianza y de obediencia a Dios y a su palabra? ¿Nuestras acciones y pensamientos están centrados en que lo que pasa en nuestra vida cristiana es porque Dios lo permite y porque estamos seguros que todas las cosas nos ayudan a bien, y en esa confianza y seguridad descansamos? (Romanos 8:28).

¿Qué pide Dios de usted y de mí? La respuesta la conocemos, sabemos que debemos llevar mucho fruto porque en esto conocerán que verdaderamente somos sus discípulos. ¿Qué clase de fruto llevamos a los pies de Cristo?

3.- DIOS PROBÓ LA FIDELIDAD DE ABRAHAM

Cuando Dios le dijo a Abraham que en Isaac le sería llamada descendencia, y ahora estaba a punto de sacrificar ese único hijo, con esa plena confianza y amor en Dios, podemos leer a través de la Biblia que él no pronuncio una queja, una inconformidad hacia Dios por ese enorme sacrificio que le estaba demandando y eso nos muestra la confianza de Abraham hacia Él. Cuando miramos humanamente, vamos a ver lo material, nos afianzamos a ello y no nos es fácil dejarlo.

Cuando Dios habla y tenemos una base bíblica, no debemos tener miedo, solo debemos confiar y obedecer teniendo como base y sustento la palabra de Dios. Tenemos el hermoso y edificante ejemplo de Abraham.

Reflexión: Cuando Dios decidió mandar a su Hijo; era la revelación más grande que el hombre podía ver del corazón de Dios.

Dios está mirando hacia el mundo, y todo su amor y corazón hacia ustedes y hacia mí fue dado en el Señor Jesucristo. Y lo que Abraham hacía con el sacrificio de su hijo Isaac, era un presagio de que un día Dios iba a entregar a su propio Hijo, porque era la UNICA MANERA en que ustedes y yo podíamos tener acceso a la presencia de Dios. (Juan 3:16; Hechos 4:12).

¿Podemos pensar en esto? Cuando Abraham estuvo a punto de sacrificar a su único hijo, Dios estando seguro de la fidelidad de Abraham, detuvo su mano para que no lo matase. Pero… cuando Cristo fue sacrificado, no hubo quien detuviera su mano, porque en ese sacrificio estaba inmersa su salvación y la mía, y todo por el inmenso amor de Dios para con la humanidad. (Hebreos 11:17; Hebreos 12:2).

Que Dios nos ayude a reflexionar seriamente en esto. ¿Quiénes somos nosotros para que Dios en su Santidad pusiera sus ojos en nuestra miserable vida? ¿En realidad merecemos el enorme sacrificio de Cristo en la cruz dejando su gloria y su reino por venir a sufrir el más cruel de los tormentos para darnos la vida eterna? ¿No cree usted que bien vale la pena ir y compartir con otros el enorme amor de Dios y su salvación en Cristo Jesús? Dios le bendiga.