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29/5/11

¿CÓMO HACER DISCÍPULOS?


Por: Pr. Guillermo Donamaría

"Jesús se acercó y les habló diciendo: toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por lo tanto id, y haced discípulos a todas las naciones…bautizándolos…y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo. Amén." Mateo 28:18-20.

Al considerar este tema debemos tener en cuenta dos aspectos importantes:

1. El discipulado y

2. El maestro (el que hace discípulos).

Hay muchas cosas para decir acerca de ambos puntos, pero vamos solamente a considerar algunas fundamentales.

EL DISCIPULADO

Su necesidad aparece señalada en las palabras del Señor Jesucristo arriba citadas. Esencialmente un discípulo cristiano no es una persona que se une a Jesucristo, que se bautiza, decidido a obedecer fielmente al Señor y conocer y cumplir sus mandamientos.

Discipulado es el proceso de la enseñanza mediante el cual se imparten los conocimientos que permitirán al discípulo vivir en absoluta obediencia y que lo capacitarán para que a su vez pueda enseñar a otros.

Tal vez uno de los errores más trágicos para la vida de las iglesias hoy, consista en lograr "convertidos", "participantes de la doctrina".

Presumiblemente nos conformamos con ser "cristianos" y dejemos de lado la tremenda responsabilidad de ser y hacer discípulos. Nuestro Señor resucitado nos encomendó el cumplimiento de esta tarea, y nos proveyó en su Persona tanto el método como el modelo. Jesús afirmó que nada es posible hacer si las personas no cambian, no nacen de nuevo. A esta transformación -que es obra del Espíritu Santo- pueden ser guiadas las que participan del discipulado.

La visión de Jesús acerca de la proclamación de las buenas noticias era de alcance mundial: Id y haced discípulos en todas las naciones. La fórmula de aplicarse correctamente sería revolucionaria, de acción dinámica. La forma griega del pasaje que nos ocupa parecería traducirse así: "estén yendo, bautizando, enseñando, pero haciendo discípulos".

La misión de alcanzar al mundo entero mediante la multiplicación de discípulos no se deduce de un pasaje oscuro del Nuevo Testamento, sino que es el tema que late en sus páginas.

El discipulado es una orden de Jesús. De manera que no podremos estar cómodos en tanto desobedezcamos semejante orden. Durante el primer siglo el evangelio se propagó rápidamente, pese a que no existía la radiodifusión, ni televisión, ni comunicación vía satélite. El secreto estaba en quienes nacían de nuevo se multiplicaban sucesivamente. Hoy no se piensa así.

Satanás se preocupa por que los cristianos trabajen fervientemente, pero trata que no se produzcan frutos en discípulos para Jesús. Vivimos en una época de gran actividad y agitación espiritual, pero de escasa cosecha en discípulos.

Dice D. Trotman, el fundador de "Los Navegantes": "Sólo el pecado, la falta de madurez espiritual y de íntima comunión con Dios pueden impedir la multiplicación de discípulos. Nada debe impedir que alguien que ha nacido de nuevo permanezca unido al Señor si tiene padres espirituales que lo cuiden y le suministren el alimento de Dios".

Quiero efectuar dos necesarias aclaraciones:

1.- Hay diferencia de hecho, entre un cristiano y un discípulo. Cristiano es quien habiendo recibido a Cristo por la fe es salvo, tiene vida eterna, Jesús es su Salvador. Discípulo es el cristiano que sigue a Cristo, aprendiz, que vive bajo su señorío y hace de la obediencia un modo de vida; y así discipula a otros.

2.- Hay diferencia entre evangelización y discipulado. Para fines prácticos denominamos evangelización a la primera etapa del discipulado, cuando presentamos y proclamamos a Jesucristo e invitamos a la gente a aceptarlo como Salvador y Señor. Discipulado es, como dijimos al principio, el proceso de enseñanza mediante el cual se imparten conocimientos que permitirán al discípulo vivir en absoluta obediencia al Señor y que lo capacitarán para enseñar a otros y de esta manera multiplicarse.

Por ello, si no estamos haciendo discípulos (aunque evangelicemos) no estamos cumpliendo con la orden del Señor Jesús. Para el Señor y los apóstoles el método era claro; para ganar personas para Cristo, edificarlas en la fe y enviarlas había que cumplir con el ciclo repetidamente: y así sucesivamente para ganar el mundo para Dios.

Deberíamos evaluar todas nuestras actividades para el Señor, para comprobar si estamos ganando personas para Cristo, si las estamos edificando en la fe y las estamos enviando a repetir el proceso. La acción de esta multiplicación constante de discípulos constituye la única manera como la Gran Comisión puede ser cumplida.

Otros ministerios pueden ayudar a este proceso, pero jamás reemplazarlo. De las multitudes que le seguían (Marcos 3:13-15) el Señor llamó algunos a seguirle y ser sus discípulos. Vivió con ellos todos los días en estrecha relación de afecto, dedicando gran parte del tiempo para formarles como hombres de Dios. Con ellos caminaba, comía, predicaba, enseñaba y oraba. De esa manera los formó.

HACER DISCIPULOS

Y así llegamos al aspecto clave del discipulado, la función del que hace discípulos, del maestro. En la tarea de reproducción espiritual se produce un hecho inexorable: reproducimos lo que somos.

Cuando nos ocupamos en hacer discípulos a otras personas les estamos trasmitiendo no sólo lo que sabemos sino también lo que somos. Cuando nos ocupamos en esta tarea se demanda de nosotros una entrega total, mucho amor y oración, que nuestra vida sea un modelo digno de imitar, que seamos maestros bien dotados y con un objetivo claro, y que permanezcamos como fieles discípulos de Jesucristo.

"La iglesia busca mejores métodos, pero Dios demanda mejores hombres". Es verdad que necesitamos conocer métodos y estrategias, pero muchísimo más importante es ser hombres y mujeres conformados a la voluntad de Dios, llenos del Espíritu Santo.

"La mayor amenaza contra el Cristianismo no reside en el comunismo, ni en el ateismo, sino en los mismos cristianos. Me refiero a aquellos cristianos que tratan de escurrirse en el reino de Dios, sin cumplir sus deberes, sin compartir su fe, sin asumir sus responsabilidades".

22/5/11

JESÚS SIEMPRE LLEGA A TIEMPO Y EN FORMA


Marcos 6:45-52

I. JESÚS LLEGA A TIEMPO PARA LOS INDIVIDUOS

Nuestro Señor Jesús siempre llega a tiempo para ayudar y consolar a sus hijos en los momentos más tristes de nuestras vidas.

A. En las pruebas y tribulaciones.

En el Nuevo Testamento tenemos muchos ejemplos, entre ellos:

a) Llegó a tiempo para salvar a sus discípulos de naufragar: Cuando sus discípulos estaban en la barca a punto de naufragar y cuando pensaban lo peor, que ya no se iban a salvar de dicha situación, Jesús llegó a tiempo para calmar dicha tempestad y devolverles la alegría de vivir que ya lo estaban perdiendo. (Marcos 6:47-51).

b) Llegó a tiempo para el paralítico de Betesda: Cuando el paralítico pensó que nunca sería sano debido a que siempre otro le ganaba en entrar primero al estanque cuando era agitado por un ángel, Jesús llegó a tiempo para sanarle de su parálisis y pudiese caminar de nuevo. (Juan 5:1-13).


c) Llegó a tiempo para la viuda de Naín: Cuando la madre desconsolada pensó que había perdido para siempre a su único hijo y lo llevaba a enterrar entre lágrimas y mucho dolor, Jesús llegó a tiempo para devolverle la vida a su hijo y entregárselo nuevamente a ella. (Lucas 7:11-17).

II. JESÚS LLEGA A TIEMPO PARA LAS NACIONES

Jesús llegó a tiempo, irrumpe en la historia humana e introduce un nuevo orden de cosas. Establece un nuevo pacto con el hombre y fija un nuevo sistema social, moral y espiritual para Israel y el mundo gentil. Viviendo una vida ejemplar da un nuevo significado a la ley de Moisés. Eleva la moral a su más alto nivel y exige a los hombres a vivir en ese nivel. Anticipa que los que verán a Dios son aquellos de limpio corazón y declara que el hombre tiene esa posibilidad sólo por el nuevo nacimiento.

A. Jesús llegó a tiempo para Israel.

1. Cuando la tradición había suplantado la Palabra de Dios.Los líderes religiosos de Israel habían añadido sus tradiciones y costumbres y lo habían reemplazado por la Ley dada por Dios a Moisés hace miles de años en el Monte Sinaí, y en abierta rebeldía contra Dios no cumplían con los mandamientos divinos y exigían a los demás a cumplir lo que ellos mismo no lo cumplían. Jesús llegó a tiempo para confrontar a estos religiosos hipócritas y descubrirles ante el pueblo, y predicarles que se tenían que arrepentir de sus pecados y volverse a Dios si querían ser salvos.

“Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: ‘Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.’ Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.” Marcos 1:5-8.

B. Jesús llegó a tiempo para el mundo gentil.

1. Cuando todos estuvieron extraviados bajo sentencia de condenación.

Jesús llegó a tiempo, no sólo para los judíos, sino también para los gentiles, que igualmente estaban condenados para perderse eternamente, Él vino a predicar las buenas nuevas de salvación, anunciándoles que el reino de Dios se les había acercado y tenían que arrepentirse de sus pecados y creer en el Evangelio para tener libre acceso al Padre a través de Él, que es el único camino para llegar al cielo.

Y esta gran comisión de llegar con el Evangelio de salvación a los gentiles le encargó a sus apóstoles y discípulos, que son la Iglesia de hoy, para que puedan ir por todo el mundo anunciando las buenas nuevas. “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:18-20.

III. JESÚS LLEGARÁ A TIEMPO EN EL FINAL DE LA HISTORIA

Jesús llegará a tiempo para salvar a la humanidad de su autodestrucción debido a su pecado y rebelión contra Dios y su Palabra. El regresará primero para llevar y rescatar a sus hijos mientras los habitantes de este mundo son probados por siete años con los más grandes juicios que haya experimentado en toda su historia. Y luego regresará a la Tierra con poder y gran gloria, acompañado de sus hijos redimidos y por los ángeles del cielo, para establecer en este mundo su Reino Milenial.

A. Jesús vendrá para recoger a su Iglesia Fiel.

Antes que este mundo sea probado y experimente los más grandes juicios, el Señor Jesús prometió recoger a su pueblo fiel de este mundo, que le espera y ama su venida, para que no pase por la Tribulación de siete años, el mismo Señor Jesús lo describió como el tiempo más terrible y difícil de toda la historia de la humanidad. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” Apocalipsis 3:10.

B. Antes que su pueblo Israel sea destruido por sus adversarios.

Por su dureza de corazón al arrepentirse y reconocer a Jesús como su Mesías, el pueblo Israel pasará por la Tribulación, y será engañado por el Anticristo al aceptarle como su verdadero mesías y firmar un pacto de siete años. Pero a la mitad de este período, el Anticristo se sacará la máscara y perseguirá cruelmente a los judíos hasta finalmente reunir a los ejércitos del mundo en Jerusalén y exterminarlos por completo. Cuando esté a punto de lograr su propósito, Jesús regresará con poder y gran gloria a la Tierra y destruirá al Anticristo y a sus ejércitos en la Batalla de Armagedón.

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos. De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES... Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos.” Apocalipsis 19:11-21.

Reflexión:

Jesús siempre ha llegado y llegará a tiempo. El llega a tiempo para individuos y naciones. El llegó a tiempo para salvarnos del pecado y la condenación eterna. Jesús llega a tiempo en el momento que requerimos su auxilio, en el momento que a él clamamos. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16.

Ante esta seguridad no desesperemos en nuestros momentos más difíciles y sombríos. Él llegará en tiempo y forma para socorrernos. Tanto cristianos como no cristianos debemos estar atentos a lo que dice la Escritura y no a lo que dicen los hombres, porque Dios no retarda su promesa y si bien ha de venir será cuando nuestro Padre lo disponga.

Pero esperémosle con la certeza y seguridad que un día vendrá porque fiel es quien lo prometió, esperémosle cada día, pero conforme a las Sagradas Escrituras porque en ellas Dios nos dice que nadie sabe el día ni la hora en que el Hijo del hombre ha de venir (Mateo 24:36,42,44,50). Recordemos también que Dios nuestro Padre no retarda su promesa como algunos la tienen por tardanza. (2 Pedro 3:9) Por tanto, exhorto a los cristianos y no cristianos a que crean a Dios y lo que dice su Palabra, que no crean a hombres mentirosos que se atreven a poner fechas a la venida del Señor.

Confiemos en El y esperémosle siempre con esperanza..

8/5/11

EL AMOR PROTECTOR DE UNA MADRE


 Por: Enrique Monterroza*

“Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo”. 1 Reyes 3:26.

Un episodio tenso que pondría a prueba la sabiduría de Salomón, dos mujeres habían tenido hijo cada una, con tres días de diferencia, una de ellas no tuvo cuidado y durmiendo con el bebe se acostó sobre él y lo mató (1 Reyes 3:19), esta rápidamente cambio su hijo muerto por el hijo vivo de la otra mujer. Al despertar en la mañana la mujer de quien era el hijo que estaba vivo se dio cuenta que el niño muerto no era su hijo, cosa que la otra mujer responsable de la muerte no quiso aceptar, por ello fueron llevadas delante de Salomón para que fungiera como juez de esta disputa.

Salomón escuchó la defensa de la verdadera madre, pero la impostora no daba su brazo a torcer y peleaba por la potestad del niño vivo el cual no era su hijo. Salomón lleno de sabiduría mando a traer una espada (1 Reyes 3:24) y para solucionar dicho problema mando a que partiesen el niño en dos para dar una parte a cada madre (1 Reyes 3:25).

Es allí, en esos momentos de peligro para un hijo en donde una verdadera madre se deja ver. Es que la verdad es que una madre tiene un amor único para nosotros los hijos, ellas están dispuestas a todo por amor a nosotros, cosa que muchas veces no vemos y si lo vemos no le damos importancia.

Cada uno de nosotros tenemos una madre la cual Dios nos ha querido dar, algunos hemos tenido la bendición de tenerla a nuestro lado, quizá otros no han tenido ese privilegio, pero igual, Dios cubre ese vacío con su amor eterno hacia nosotros.

El episodio que acá se estaba dando era propicio para ver hasta donde una madre permitiría que su hijo sufriera un percance. Me llama la atención 1 Reyes 3:26, mas que todo la parte que dice: “sus entrañas se le conmovieron por su hijo”.

Esa mujer no pudo resistir el hecho de pensar que su hijo podía morir, prefirió dejar que la otra mujer impostora tomara potestad de su hijo, antes de verlo muerto, fue ahí en donde Salomón descubrió a la verdadera madre, el amor por su hijo la delato.

Definitivamente una madre no puede ver sufrir a su hijo y quedarse como que si nada, ver a un hijo sufrir es como sufrir por sí misma y es porque Dios ha dotado a las madres con un amor que se asemeja a su amor por nosotros, claro está que el amor de Dios sobrepasa todo entendimiento, pero personalmente pienso que el amor de una madre es el que más se asemeja al amor que Dios tiene por nosotros.

Una madre está dispuesta a quitarse el bocado de la boca por dárselo a su hijo, una madre está dispuesta a cubrir a su hijo del frío aún cuando ella se esté muriendo de frío, una madre está dispuesta a correr kilómetros completos para llevar a su hijo a un hospital.

Recuerdo cuando yo tenía 7 años, ese día estábamos todos los niños de la cuadra jugando de noche, yo era el más pequeño de entre ellos, habían algunos que me doblaban la edad, mis dos hermanos mayores jugaban también, eras aproximadamente unos 20 niños jugado en la noche, corriendo por toda la cuadra, el famoso juego de mi tiempo de niñez llamado en mi país con el nombre de: “guilio”.

Recuerdo que por ser el más pequeño en ese entonces me seguían a mí para atraparme, yo corría rápido, pero en esa ocasión me pare sobre una pequeña piedra, me deslicé y caí con mi frente sobre el filo de la acera de una casa. El golpe me dolió, al levantarme note que sentía mojada mi frente, al tocarme con mi mano y luego vérmela vi como había mucha sangre y comencé a llorar a gritos, recuerdo que mi mamá salió a ver porque lloraba y cuando me vio sangrando de mi frente me tomó y a como pudo salió corriendo conmigo hacia el hospital que estaba al otro lado de mi ciudad, no teníamos vehículo en ese entonces, sólo recuerdo que me tomo en sus brazos y sin importar nada salió corriendo mientras me decía que todo iba a estar bien.

Sinceramente me sentí seguro con sus palabras. Ese día me dieron 7 puntadas en mi frente que nunca voy a olvidar y que todavía se me notan. Nunca olvidaré ese detalle que mi mamá tuvo conmigo que no le importó tomarme en sus brazos, correr y atravesarse toda la ciudad para llevarme al hospital.

Así son las mamás, tan especiales, todos tenemos algo que contar de nuestras madres, lastimosamente muchos de nosotros no nos damos cuenta que unos de los mandamientos con promesa es el hecho de honrar a nuestra madre (Efesios 6:2,3).

Amados hermanos, si bien es cierto hay un día específico para celebrar a nuestras madres, pero nosotros como hijos de Dios obedientes a su Palabra tenemos que honrar a nuestro padre y madre cada día de su existencia, puesto que de esta manera nuestros días se alargaran y estaremos haciendo la voluntad de Dios.
Las madres son un regalo de Dios, amémoslas, comprendámoslas, valorémoslas, bendigámoslas y sobre todo aprendamos a disfrutar de su amor incomparable.

Y de la misma manera que las madres aman a sus hijos, así Dios nos ama mucho más, con un amor inmenso, aunque muchos rechazan su amor, él nos quiere cuidar y proteger bajo sus alas, así como la gallina cuida a sus polluelos (Mateo 23:37), no queriendo que nadie se pierda sino que todos procedamos al arrepentimiento y seamos salvos de la condenación eterna. (2 Pedro 3:9).


24/4/11

EL PODER SOBRENATURAL DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

 
La resurrección de Jesús es medular para la fe cristiana. Si El no hubiera resucitado de entre los muertos, entonces la fe cristiana no tendría validez, siendo que Jesús mismo declaró que resucitaría de entre los muertos al tercer día. Por otro lado, si Jesús resucitó de entre los muertos, entonces todas sus afirmaciones son verdad y ahora podemos estar seguros que sí hay vida después de la muerte.

Jesús mismo predijo su muerte y resurrección, y estos eventos sucedieron exactamente como él los había anunciado

Juan 2:19-21 dice: "Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo. Por tanto, cuando resucitó de entre los muertos, sus discípulos se acordaron que había dicho esto; y creyeron la Escritura y la palabra que Jesús había dicho."

Juan 10:17 dice: "Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar."

Juan 16:16-23 dice: "Todavía un poco, y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; porque yo voy al Padre. Entonces se dijeron algunos de sus discípulos unos a otros: ¿Qué es esto que nos dice: Todavía un poco y no me veréis; y de nuevo un poco, y me veréis; y, porque yo voy al Padre? Decían, pues: ¿Qué quiere decir con: Todavía un poco? No entendemos lo que habla. Jesús conoció que querían preguntarle, y les dijo: ¿Preguntáis entre vosotros acerca de esto que dije: Todavía un poco y no me veréis, y de nuevo un poco y me veréis? De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo. En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará."

Mateo 12:40 dice: "Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches."

Mateo 16:21 dice: "Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día."

Lucas 18:31-33 dice: "Tomando Jesús a los doce, les dijo: He aquí subimos a Jerusalén, y se cumplirán todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del Hombre. Pues será entregado a los gentiles, y será escarnecido, y afrentado, y escupido. Y después que le hayan azotado, le matarán; mas al tercer día resucitará."


Jesús venció a la muerte levantándose de entre los
muertos al tercer día, y se apareció a sus discípulos.

Este evento está bien documentado por numerosos recursos históricos y confiables


Historiadores como Josefo (c.37-110 d.C.), Ignacio (c.50-115 d.C.), Justino Mártir (c.100-165 d.C.) y Tertuliano (c.160-220 d.C.) estuvieron convencidos de la autenticidad de la resurrección. Sus escritos validan los relatos de los escritores bíblicos, quienes conforme a los teólogos bíblicos, registraron el evento tan temprano como el año 37 d.C. y no más tarde del año 64 d.C.

Además, otros historiadores del primer y segundo siglo incluyendo a Cornelio Tácito, Suetonio, Plinio Segundo, y Luciano de Samosata reconocieron el impacto que este evento increíble tuvo sobre la gente de esa época.

La resurrección es la única explicación aceptable del sepulcro vacío

Los soldados romanos celosamente vigilaban la tumba donde el cuerpo de Jesús se encontraba. Además, la entrada al sepulcro estaba sellada con una enorme roca. La guardia romana, que normalmente se componía de 16 miembros, hubiesen hecho imposible para los discípulos -quienes, a propósito, estaban acobardados por el miedo a perder sus propias vidas- robar el cuerpo. Si, como algunos aseguran, Jesús no estaba muerto, sino solamente debilitado, los soldados y la roca hubiesen evitado su escape. Después de haber sido golpeado y flagelado, colgado en una cruz por seis horas, traspasado con una lanza por su verdugos para asegurar su muerte, y envuelto, como la costumbre, en 100 libras de lino y especias, Jesús no hubiese estado en condición alguna para rodar una roca de dos toneladas cuesta arriba, ni ser más ágil que 16 soldados romanos y después aparecerse radiantemente a sus discípulos.

Los líderes judíos de la época fácilmente pudieron haber refutado todas las aseveraciones sobre la resurrección simplemente al reponer el cuerpo, pero no pudieron porque no había cuerpo.

Hubieron numerosos testigos de la resurrección

Después de que él resucitó de entre los muertos, Jesús apareció por lo menos diez veces a los que le conocían y a más de 500 personas a la misma vez. Estas apariciones no fueron alucinaciones; Jesús comió y habló con sus seguidores y ellos le tocaron su cuerpo resucitado.

Lucas 24:36-39 dice: "Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo."

Juan 20:26-29 dice: "Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron."

La tumba donde fue sepultado Jesús está vacía.

1 Corintios 15:3-8 dice: "Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras; y que apareció a Cefas, y después a los doce. Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen. Después apareció a Jacobo; después a todos los apóstoles; y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí."

La resurrección es la única explicación razonable para el comienzo del Cristianismo

La Iglesia Cristiana nació en la misma ciudad donde Jesús fue públicamente ejecutado y sepultado. La creencia en un Jesús resucitado tuvo que haber sido auténtica para haberse enraizado en Jerusalén y crecido hasta abarcar el mundo entero. La Iglesia Cristiana es ahora la institución más grande que existe y ha existido en la historia de la humanidad. Claramente, esto hubiese sido imposible si la resurrección fuese solamente un cuento.

La resurrección es la única explicación lógica para la transformación de los discípulos

Ellos abandonaron y negaron a Jesús antes de su juicio público; después de su muerte ellos estaban desalentados y temerosos. Aún, después de su resurrección y su experiecia en Pentecostés, estos mismos desalentados hombres y mujeres fueron transformados por el sobrenatural poder de Cristo resucitado. En su nombre, ellos pusieron de cabeza al mundo. Muchos perdieron la vida por su fe, otros fueron terriblemente perseguidos. Su valiente comportamiento no tiene sentido aparte de su convicción de que Jesucristo fue verdaderamente resucitado de entre los muertos, un hecho digno por el cual morir.

A través de los siglos, los grandes teólogos que han considerado las pruebas de la resurrección han creído, y todavía creen, que Jesús está vivo

Después de haber sopesado la evidencia de la resurrección dada por los escritores de los Evangelios, Simon Greenleaf, una eminencia sobre asuntos legales de la Escuela de Leyes de la Universidad de Harvard, concluyó: "Sería imposible que ellos hubieran persistido en afirmar las verdades que han narrado, de no ser por el hecho de que Jesús sí resucitó de entre los muertos."

El señor Greenleaf, fué un profesor judío que se convirtió en un seguidor de Jesús, el Mesías, después de estudiar los hechos por sí mismo.

Después de haber sopesado esta evidencia, ¿cual es su conclusión? ¿Usted cree que Jesús está vivo? Todo aquel que cree que El en verdad ha resucitado, puede recibir el regalo de la vida eterna y experimentar una relación personal con él. Descubra como usted puede comenzar esta relación duradera.

17/4/11

ASPECTOS MÉDICOS DE LA CRUCIFIXIÓN DE JESÚS


Introducción

A través de la historia se han hecho películas, dramas, y se han escrito numerosos libros que tratan con el tema de la crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

Cuando leemos los relatos hechos por los evangelios (Mateo, Marcos, Lucas, Juan) vemos un recuento de lo acontecido a Cristo durante su arresto, interrogación, condenación y crucifixión, pero no se describe en detalles sus padecimientos. El propósito de los evangelios era dar a conocer lo acontecido sin dar muchos detalles del proceso. En aquel tiempo se conocía muy bien lo que era una crucifixión y los escritores de los evangelios sabían que sus lectores estarían familiarizados con los sufrimientos de un crucificado.

Lo maravilloso de la Palabra de Dios es que aunque el relato de los Evangelios no nos da muchos detalles, el profeta Isaías ya había profetizado cientos de años atrás que el Mesías sería llevado al matadero y sería desfigurado hasta el punto de ser irreconocible. No solamente Cristo sufrió en su cuerpo, sino que también llevo los pecados, las enfermedades, las rebeliones y los dolores de toda la humanidad. En una de sus últimas palabras en la cruz, Jesús dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46). En ese momento era como si Dios el Padre volviera su rostro para no ver el pecado que fue depositado en su Hijo. Por primera vez en su vida, Cristo se sintió alejado del Padre y sin su estrecha comunión con él.

Es nuestro propósito en este estudio describir desde un punto de vista médico y teológico los padecimientos de nuestro Señor Jesús. Desde el momento de su oración en el huerto de Getsemaní veremos como los padecimientos de Cristo van incrementando hasta el punto de su muerte. Veremos como con cada golpe, con cada bofetada, con cada latigazo, Jesús cumplía la Palabra de Dios.

Es mi oración al Señor que al estudiar este tema podamos amar más intensamente a nuestro Jesús, que sufrió por nosotros y aprendamos a agradecer mas su precioso sacrificio en el Calvario.

1. Sudor de Sangre:

El primer tormento o expresión de intenso dolor en la pasión señalado por los evangelios es la agonía en el huerto de Getsemaní, horas antes de ser entregado a los enemigos. La lucha era aterradora y un ángel se presentó para confortarlo, “y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle. Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra…” (Lucas 22:43-44).

Es interesante notar que el único evangelista que relata este hecho fue un médico, Lucas.

Esta condición es conocida en la medicina como “hematohidrosis” (sudor de sangre). Este fenómeno es muy raro, pero perfectamente documentado y que ocurre en condiciones excepcionales. El Dr. LeBec escribe: “Es un agotamiento físico acompañado de un trastorno moral, consecuencia de una emoción profunda, de un miedo atroz” (Le supplice de la Croix, Paris, 1925).

Se describe como una dilatación y ruptura de los vasos capilares subcutáneos en su punto de contacto con la base de los millones de glándulas sudoríparas. La sangre se mezcla con el sudor y se coagula sobre la piel después de la exudación. Es esta mezcla de sudor y coágulos la que se va juntando hasta correr por encima de la piel de todo el cuerpo en cantidad suficiente como para caer al suelo.

Esta hemorragia microscópica tiene lugar en toda la piel, la cual queda, por esta causa lesionada, dolorida y muy sensible a los golpes.

Esta agonía de Jesús no se debía tanto a los padecimientos físicos que pasaría, sino a la realidad de que los pecados y enfermedades de la humanidad vendrían sobre él. En su oración del huerto le dijo al Padre: “si quieres, pasa de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya…”

La copa Jesús bebió y no se resistió a la voluntad del Padre.

2. La bofetada:

Aquí se encontraba Jesús frente al sumo sacerdote y al contestar a una pregunta fue abofeteado por un alguacil (Juan 18:22). Algunos comentaristas dicen que aquí la palabra usada por Juan no significaba bofetada sino un bastonazo. El Dr. Judica Cordiglia dice: “es una lesión del cartílago de la nariz y la posible desviación de la misma debido a un golpe con un palo corto, cilíndrico y de 4 a 5 cm de diámetro.” Un golpe a la nariz que fue capaz de desviarla de su plano normal y de lesionar el cartílago. Aquí debió haber salido abundante sangre.

3. Malos Tratos:

Recordemos que Jesús fue arrestado de noche y llevado a una corte ilegal a ser condenado. Las leyes judaicas no permitían que ningún reo fuese condenado antes de la pascua y que un juicio fuese llevado a cabo de noche. También fueron traídos testigos falsos que el final no se pudieron usar porque sus historias no coincidían. Jesús fue llevado ante al sumo sacerdote y después de horas de debates e interrogación, da la declaración que hace enfurecer al sumo sacerdote: “…y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Que más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia. ¿Qué os parece? Y respondiendo ellos, dijeron: ¡Es reo de muerte!” (Mateo 26:64-66).

Recordemos que la piel de Jesús ya estaba sensible al sudar sangre y ahora aquí dice Mateo 26, en el verso 67: “Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban” Aquí, aunque los evangelios no lo relatan, el profeta Isaías incluye que los pelos de su barba eras arrancados: “Di mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban la barba; no escondí mi rostro de injurias y de esputos.” (Isaías 50:6).

4. Flagelación:

Después de que Jesús se presento a Pilato, el cual dijo que no encontraba nada mal en el, Jesús fue azotado. La intención de Pilato era azotar a Jesús y luego soltarlo, pero la insistencia del pueblo con sus gritos “crucifícale! crucifícale! pudo más. Dice Mateo 27:26:
“Entonces les soltó a Barrabas; y habiendo azotado a Jesús, le entregó para ser crucificado.”

Mas de 120 golpes con el flagelo dados por dos fuertes verdugos, uno más alto que el otro, diestros en su oficio, los cuales, puesto uno a cada lado del reo le cubrieron metódicamente con sus golpes toda la superficie del cuerpo (tórax, abdomen, brazos y piernas, a excepción de la parte del pecho correspondiente al corazón), sin dejar espacios.

El azote con el que le flagelaron fue el horrible flagellum taxillatum, compuesto básicamente de un bastón con tiras de cuero. Cada punta de cada tira se encontraba llena de pedazos de hueso y de plomo. Al flagelar a Jesús en su ya sensible piel, cada latigazo arrancaba literalmente los pedazos de su piel exponiendo la carne viva y brotando abundante sangre. Así aparece Jesús: herido y sangrante conforme a lo que había predicho el profeta Isaías: “Como se asombraron de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer…” (Isaías 52:14) También Isaías 53:3 dice: “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto…”

Después del azotamiento, Jesús se desplomaría y quedaría sentado sobre el charco de su propia sangre. Estaba casi completamente desnudo, y parece que en ese momento le alcanzaron sus vestidos para que se cubriera. “Entonces los soldados del gobernador llevaron a Jesús al pretorio, y reunieron alrededor de él a toda la compañía; y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata.” (Mateo 27:27-28).

5. Coronación de espinas:

Pasado un cierto tiempo, y algo repuesto de los azotes, Jesús fue llevado por los soldados al atrio, en el interior del pretorio e hicieron con él lo que se llamaba en aquel tiempo como “el juego del rey”, que era un juego de azar practicado por niños y adultos. Este juego cruel practicado a Jesús coronándolo de espinas era un desahogo brutal de los soldados romanos.

Para ello, congregan a toda la cohorte (de 400 a 600 hombres), le desnudan de nuevo, le hacen sentar sobre cualquier banco de piedra, le echan a las espaldas una capa corta color grana y le encasquetan la corona de espinas con fuerza sobre la cabeza, le ponen una caña por cetro en la mano derecha y empieza la farsa. “Entonces los soldados le llevaron dentro del atrio, esto es, al pretorio, y convocaron a toda la compañía. Y le vistieron de púrpura, y poniéndole una corona tejida de espinas, comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias. Después de haberle escarnecido, le desnudaron…” (Marcos 15:16-20; Mateo 27:27-30; Juan 19:1-3).

La palabra “corona” nos ha inducido a pensar en un cerco de espinas en torno a la cabeza, tal como lo presentan los crucifijos, pero la frase empleada aquí por Marcos al igual que Juan es: Plexantes stephanon ex acanthon…epethekan epi tes kefales autou: “Entretejieron una corona de espinas, y la pusieron sobre su cabeza.” (Juan 19:2).

Estas espinas de una planta local se entretejía alrededor de la cabeza horizontalmente de la frente a la nuca pasando por encima de las orejas.

6. Con la cruz a cuestas:

Después de que Pilato no detuvo la condena, se manda a que Jesús fuese atado y enviado a morir: “…le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.” (Mateo 27:31). Es significativo que no diga que le quitaron también la corona de espinas.

Era la costumbre que el reo cargara con su madero hasta el lugar de la crucifixión. Aquí a Jesús le mandan a cargar el palo transversal de la cruz que se cree que pesaba unas 110 libras. Fue forzado a cargar el madero sobre su ya desgarrada y sangrienta espalda por un tramo de distancia de unos 600 metros hacia el Calvario por un terreno pedregoso, con subidas y bajadas, pero no pudo llegar y Simón de Cirene le tuvo que ayudar.

7. Caídas:

Los evangelios no mencionan nada sobre caídas en el camino al Calvario, pero la tradición considera tres. Es posible que ambas rodillas estuvieran heridas por las violentas caídas sobre el terreno pedregoso.

8. La crucifixión:

Lo primero que hicieron los soldados fue despojarle violentamente de sus vestidos. La túnica interior estaba pegada a las llagas, debido a la sangre coagulada. Por lo tanto, el dolor tuvo que ser atroz. Cada hilo pegado a la superficie desnuda, al ser arrancado, arrastra consigo una de las innumerables terminaciones nerviosas puestas al descubierto con la llaga. Estos millares de choques dolorosos se suman y multiplican, aumentando cada uno en consecuencia la sensibilidad del sistema nervioso.

Aquí no se trata de una lesión local, sino de casi la totalidad de la superficie del cuerpo, especialmente del tan maltratado dorso. La sangre corre de nuevo y derribado al suelo las llagas de su dorso, muslos y pantorrillas se llenan de polvo y arena.

Los soldados atraviesan los clavos por las manos y los pies y es clavado a la cruz. Para los romanos la muñeca es considerada parte de la mano y se sabe que Jesús fue clavado por la muñeca para evitar que los clavos se salieran de sus manos con el peso de su cuerpo en la cruz.

Jesús no ha emitido ningún grito, pero su rostro se ha contraído horriblemente. Su pulgar, con un movimiento violento se ha doblado sobre la palma colocándose en oposición a los otros dedos, debido a que su nervio mediano ha sido herido. Un dolor fulgurante e indecible se ha apoderado de sus dedos, saltando como un dardo de fuego hasta su espalda y estallando en su cerebro. Es el dolor más insoportable que un ser humano puede experimentar al producirse la lesión en un tronco nervioso.

Después de ser clavado Jesús fue levantado cumpliendo su propia profecía: “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. Y decía esto dando a entender de qué muerte iba a morir.” (Juan 12:32-33).

Junto a dos malhechores fue crucificado para cumplir la escritura: …”y fue contado con los pecadores, habiendo el llevado el pecado de muchos, y orado por los transgresores.

9. Atroz agonía:

Muy pronto Jesús comenzó a tener dificultad al respirar. Esto era propio de los crucificados. El diafragma muscular que se mueve para que pueda respirar al contraer y relajar los pulmones, se queda en posición de inhalación y es casi imposible exhalar el aire tomado. La única manera es apoyándose en los clavos de los pies y en la muñecas para poder exhalar el aire y luego comenzar de nuevo.

Poco a poco le fueron faltando las fuerzas, al tiempo que los calambres aumentaban y las alternativas de elevación y descensos sucesivos hubieron de abreviarse y repetirse más a menudo, por lo cual los dolores se acrecentaban hasta lo indecible.

Así pasaron 3 interminables horas, “y a la hora novena (como las 3 de la tarde) Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:34). 

Jesús quería manifestarnos algo muy importante: un sufrimiento misterioso que nosotros somos incapaces de imaginar. Sufrimientos mucho más terribles que todos los demás, físicos y morales, descritos hasta aquí. Jesús había salido fiador de los hombres, se había hecho responsable ante Dios de los crímenes y maldades de todo el mundo.

El cordero de Dios inmolado llevo nuestros pecados y por un breve instante, como que el Padre alejó su rostro de El…y fue abandonado. Isaías 53:4-5 dice: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

10. Muerte:

“Cuando Jesús hubo probado el vinagre, dijo: Consumado es…” (Juan 19:30).


Consumada estaba la obra que el Padre le había encomendado de redimir al mundo (Juan 17:4). Todas las profecías sobre El se habían cumplido. Había realizado su misión. Ahora podía morir.

Existen muchas teorías acerca de las causas de la muerte de Jesús, pero casi todas coinciden que fue una combinación de aflicciones. La realidad al fin de toda su agonía es que Cristo fue quien entrego el espíritu y solamente el decidió el momento y el segundo de su muerte.

Después de muchas horas de agonía, el cuerpo de nuestro Señor había perdido mucha sangre y la poca que le quedaba en su cuerpo se había espesado de manera que el corazón ya casi no la podía bombear. El suero se separa de los glóbulos rojos y una membrana alrededor del corazón llamada el pericardio estaba llena de líquido. En los momentos finales, algunos médicos creen que Jesús muere de una pericarditis, que es la ruptura del pericardio por inflamación. Es como si su corazón haya explotado…

Esta condición es confirmada cuando el soldado traspasa una lanza por su costado: “Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua” (Juan 19:34) Aquí se cumple lo dicho por el profeta: “…y miraran a mí, a quien traspasaron...” (Zacarías 12:10).

Era la costumbre de los romanos el quebrantarle las piernas a los reos crucificados si estaban vivos al final de su tortura en la cruz. Debido a que tenían que apoyarse en las piernas para respirar, al quebrantarles los huesos ya no podían respirar y morían asfixiados. En el caso de Jesús, vieron que ya estaba muerto y no tuvieron que quebrantarles los huesos. Esto fue un cumplimiento de la profecía que dice: “El guarda todos sus huesos; ni uno de ellos será quebrantado.” (Salmo 34:20).

Todo lo que paso el Señor durante todos sus sufrimientos lo hizo por amor…por amor a nosotros…Porque de tal manera amó Dios al mundo que envió a su Hijo…” (Juan 3:16) y Jesús no rehusó la copa y la bebió.

Aunque Jesús murió, la noticia más maravillosa de aquel tiempo fue que al tercer día resucitó. Su tumba está vacía. El venció la muerte para darte vida, venció el pecado para que pudieras acercarte a Dios. El llevó tu depresión, tristeza, tu dolor, tu angustia, tu desesperación y las clavó en la cruz para darte paz, esperanza y vida eterna.

Jesús está vivo y él te pide es que lo invites a venir a tu vida y corazón y el cambiará las circunstancias, borrará tus pecados, te dará esperanza para vivir, podrás realmente experimentar el verdadero amor y la paz que hasta ahora no has tenido. Una paz que sobrepasa todo entendimiento humano.

¿Quieres confiar en Jesús? ¿Quieres tratar una vez más? ¿Que debes hacer?

Solamente repite esta simple oración: Dios de los cielos, yo me arrepiento de todos mis pecados. Acepto a Jesucristo como mi Salvador y mi Señor... ven a mi corazón Señor Jesús y dame vida eterna...yo acepto el sacrificio que hiciste por mí en la cruz del Calvario…te entrego mi vida...y de ahora en adelante te seguiré...amén.

Si has hecho esta oración de corazón, te garantizamos que tu vida a partir de hoy no será la misma. Ahora debes conocer más a Jesús a través de su palabra, la Biblia. Debes buscar una iglesia donde congregarte y aprender más sobre los caminos de Dios.
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10/4/11

VOSOTROS SOIS VUESTRA GLORIA Y GOZO


1 Tesalonicenses 2:20

Hay momentos y circunstancias en la vida que son motivo de gozo y que producen sin duda alguna satisfacciones en todos los aspectos. Pero nada comparable, con la enorme y hermosa experiencia, cuando somos un instrumento para traer frutos al Señor Jesucristo, es una bendición y gozo que nada ni nadie puede arrebatar.


Juan 15:5 dice:
"Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer."

Dios quiere usarnos día con día, en todo momento de nuestra vida cotidiana y pone a nuestro alcance personas que necesitan conocer a Cristo Jesús como su Salvador.


Mucha gente, aun nuestra propia familia ha oído de Cristo, argumentan conocerle y enfatizan creer en él; pero nunca han tenido un encuentro personal, ni le han recibido como su Salvador. Lo que nos debe mover a compasión y hacer algo por ellos a la mayor brevedad posible.


Hay algo que no debemos pasar por alto porque Dios no nos lo pasará a nosotros: La razón de la institución de la iglesia a partir de Cristo. Porque en los tiempos antiguos escogió a su pueblo, para que ellos proclamasen su reino, para que a través de ellos las naciones le conocieran y le buscaran, pero Israel fue un pueblo rebelde y a raíz de esa desobediencia y pecado, nos envía a su Hijo, para que a través de su sacrificio en la cruz, y su muerte expiatoria, como única alternativa, el mundo fuera salvo.


Hechos 4:12 dice:
"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos."

Cristo vino a pagar nuestras deudas, y librarnos del infierno, pero también a enseñarnos y darnos una gran encomienda: Ir en busca de los perdidos con ese mismo amor mostrado por él mientras estuvo en la tierra, ir en busca de las almas con la misma compasión con que él las buscaba, porque el amor de Cristo nos debe constreñir, y no subestimarnos a nosotros mismos, porque Cristo mismo abandonó todo, por una sola razón:
“Porque nos amó de tal manera, que se dió a sí mismo, sufriendo hasta la muerte y muerte de cruz”.

Juan 3:16 dice:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Y la garantía para el pueblo cristiano, es su resurrección.


Desafortunadamente, las iglesias hoy en día se llenan de tantas cosas y tantos afanes, que nos olvidamos del verdadero propósito y llamamiento; la predicación del evangelio, el ir hasta lo último de la tierra siendo testigos del amor de Cristo y de la salvación que quiere dar a todo aquel que en él crea.


Dios nos ha elegido como el medio o canal a través del cual el mundo pueda conocer a Cristo y ser librado del infierno.


La iglesia debe ser consciente de esto, debe asimilar su deber y tomar su responsabilidad para que las cosas cambien para bien. Y cuando la iglesia cambia, algo positivo sucede. Con el simple hecho de platicar a alguien de Cristo, algo maravilloso puede suceder; el cambio de vida definitivo para el hombre, como resultado su salvación, y no solo eso, la salvación para la familia porque Dios cumple sus promesas.


Hechos 16:29-31 dice:
"El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa."

Mientras la iglesia calla, en los hogares y en las calles aumenta la violencia, y se da más cabida a Satanás para que haga miles de desastres en la vida de las personas.


Nosotros nos frustamos y desanimamos muchas veces, porque vamos a evangelizar con una mentalidad equivocada, con una mentalidad negativa, y con una actitud de incredulidad. Nuestro deber es solo el ir y predicar, compartir las buenas noticias, anunciar el evangelio de Cristo, creyendo que es Dios quien va a convertir a las almas, que es Dios quien va a traerles al templo que es Dios quien añadirá cada día a los que han de ser salvos.


Hechos 4:4 dice:
"Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil."

Si nosotros nos reusamos a ir, Dios de alguna manera va a problematizar nuestra vida, para que salgamos de ese estado, hasta que hagamos aquello para lo cual nos ha elegido. Delante de Dios no habrá excusa o pretexto que valga.


¿Porqué no crecen las iglesias? Porque sus miembros están pasivos, porque no estamos trabajando, no estamos predicando a los perdidos.


Es hora de hacer un verdadero análisis y reflexión de mi vida, y mi trabajo como cristiano. ¿Estoy cumpliendo con mi deber? ¿Tanto mi testimonio como mi trabajo hablan de Cristo?


¿Por qué se multiplican las iglesias? Porque hay obreros trabajando, hay gente cumpliendo son su responsabilidad, porque son ovejas dispuestas a reproducirse.

Mateo 9:37-38 dice:
"Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies."

Por tanto hermano: ¡Anda, anuncia, predica, trabaja y lucha por las almas!


HIMNO:

CRISTO ESTA BUSCANDO OBREROS


Cristo está buscando obreros hoy
Que quieran ir con él
¿Quién dirá Señor contigo voy
Yo quiero serte fiel.

Coro
Oh Señor es mucha la labor
Y obreros faltan ya
Danos luz ardiente fe y valor
Y obreros siempre habrán.

Cristo quiere mensajeros hoy
Que anuncien su verdad
Quien dirá Señor yo listo estoy
Haré tu voluntad.

Hay lugar si quieres trabajar
De Cristo en la labor
Puedes de su gloria al mundo hablar
De su bondad y amor.

Vives ya salvado por Jesús
Su amor conoces ya
¡Anda pues anuncia que en la luz
De Cristo vives ya.

27/3/11

EL ÁRBOL QUE DA FRUTO

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"Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará." Salmos 1:3.

Dios compara a la persona que no anda en camino de malos, que no busca la amistad con hombres impíos, sino que su delicia está en la Ley de Jehová; con un árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, su hoja no cae y en todo tiempo se observa su follaje frondoso y verde.

El cristiano que vive cerca de Dios, su vida será mucho más edificante y espiritual permitiendo ser a su vez, bendición para todos aquellos que le rodean. Mateo 5:16.

Para quienes no es así, aun para los mismos cristianos, si no es su vida de bendición, si no se goza de los deleites y las bienaventuranzas de Dios, es por culpa propia, porque nuestra vida dista mucho de ser cercana a la ley de Jehová.

I.- ¿CÓMO SE PUEDE VIVIR CERCA DE DIOS?

"Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente." 1 de Corintios 2:14.

El hombre natural no logra entender la palabra de Dios y no la comprende porque no conoce a Cristo. 1 Corintios 1:18.

Está viviendo meramente una religión, un formalismo o un legalismo tradicional. "Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes. Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición." Marcos 7:5-9.

Se puede vivir cerca de Dios primeramente conociendo a Cristo como Señor y Salvador, porque el que conoce a Cristo, conoce al Padre y quién tiene al Hijo tiene al Padre y por consiguiente la vida eterna. "...porque es necesario también que quien se acerca a Dios crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan." Hebreos 11:6.

Porque "Dios es Espíritu y los que le busquen en verdad, en espíritu es necesario que adoren." Juan 4:24. Es entonces cuando el cristiano que está cerca de Dios, su vida es semejante a aquel árbol plantado junto a esas hermosas corrientes de aguas, que es Cristo, quién al estar gobernando su vida, ésta no puede sino rendir buenos frutos. Porque "en la Ley de Jehová está su delicia y en su Ley medita de día y de noche." Salmos 1:2.

II.- EL CRISTIANO DEBE ALIMENTARSE DIARIAMENTE DE LA PALABRA DE DIOS.

Porque el meditar en la palabra de Dios trae fortaleza. "Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí." Juan 5:39, son palabras textuales de nuestro Señor Jesucristo que hablan también de su Grandeza como Dios mismo.

Debe aplicarse a mi vida, no a la del prójimo. "¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?" Mateo 7:3; "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos." Santiago 1:22.
El meditar en su palabra te debe hacer maduro, sabio, entendido, y cuando esto no sucede, debemos pedir la sabiduría de Dios para lograr el discernimiento espiritual que engrandece nuestra vida cristiana, porque nos permite enfrentar espiritualmente las luchas y pruebas de fuego que Dios permite lleguen a nuestra vida probando nuestra fidelidad, fe y amor a su Nombre.

¿Cómo mostramos nuestra madurez? Poniendo nuestro ojos en Cristo, en nadie más (Hebreos 12:2), a través de la lectura bíblica, la meditación en su santa palabra y en la oración (1 Tesalonicenses 5:17), arrojando como resultado la puesta en práctica de ella, porque se está siendo semejante al árbol que da buenos frutos, porque de día y de noche aplica la Escritura a su vida.

El gozo del cristiano le hace buscar más y más de Dios, de tal manera que espera ansioso los días de congregarse en la casa de Dios. "Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos." Salmos 122:1.

El congregarnos debe ser por amor a Dios, por la sed del alimento espiritual, y nunca por compromiso o por el qué dirán. Porque es el lugar donde encontramos palabras de vida eterna, porque es el lugar donde nos fortalecemos como familia en Cristo, y porque es el lugar ideal para alabar y glorificar unidos el nombre de Dios. Guardando y atesorando su bendita palabra en nuestros corazones. Salmos 119:11.

La pregunta obligada: ¿Qué tipo de árbol somos?

Cualquiera que sea la respuesta, meditemos en que mientras tengamos vida, existe la posibilidad de enmendar errores, de solucionar problemas, y de buscar a Jehová mientra pueda ser hallado, de buscarle en tanto que está cercano (Isaías 55:6), y de ajustar cuentas con el autor y consumador de la fe.

Dios les bendiga.

20/3/11

LA SEPARACIÓN BÍBLICA

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Por: Pr. Nadir Carreño

“Si alguno viene a nosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!, porque el que le dice bienvenido comunica con sus malas obras.” 2 Juan 10,11.

Igual que Judas en su epístola, Juan advierte a los creyentes a los cuales les escribe que muchos engañadores han aparecido, introduciéndose hasta en las iglesias.

Estos no profesan la doctrina de Cristo, que sumariamente, es la siguiente:

Él es Dios mismo;
Él es hombre verdadero, por su nacimiento virginal, pero sin pecado;
Vivió una vida santa y obró muchos milagros;
Murió por nuestros pecados;
Resucitó con el mismo cuerpo con que fue crucificado y sepultado;
Apareció a los suyos durante cuarenta días;
Ascendió a los cielos, a la diestra de Dios;
y Volverá para llevarnos con él.

Si alguien pretende ser un cristiano y no tiene en todo o en parte esta doctrina, no debemos tener relación alguna con él y este es el primer principio de la separación bíblica.

1. Las Escrituras nos prohíben tener compañerismo alguno con los incrédulos en asuntos del Señor y especialmente con los apóstatas.

Los apóstatas (individuos, iglesias u organizaciones) son quienes en algún tiempo profesaron creer la Palabra de Dios, pero después le han dado vuelta la espalda a lo que decían creer. La mayor parte de la cristiandad actual es apóstata y esta apostasía se manifiesta especialmente en el abandono de la fe en la inspiración plenaria y verbal de las Escrituras y en la negación de la divinidad de nuestro Señor Jesucristo.

2. Pero, además, claramente el Señor manda que denunciemos la apostasía.

A los apóstatas les enfurecen nuestras denuncias de su incredulidad y dicen que somos “negativos” y “destructivos”, pero el Señor nos dice:

“Y no comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas, antes redargüidlas.” Efesios 5:11.

“Redargüir” significa: “exponer”, “denunciar”, “mostrar al culpable”.

De modo que además de separarnos de los apóstatas debemos denunciar su incredulidad y advertir a los ingenuos ignorantes sobre ella.

Los apóstatas se presentan como campeones del amor, la tolerancia, la paz, como preservadores del medio ambiente y eliminadores de prejuicios. De ese modo disfrazan o hacen apartar la atención de su incredulidad y humanismo antibíblico. Es nuestra tarea desenmascararlos.

Hace años en Chile la crecida de un río se llevó parte de un camino y varios vehículos cayeron al abismo en medio de una lluvia torrencial. Los que al fin lograron frenar no se quedaron ahí felices de haber escapado de una muerte segura, sino que de inmediato hicieron todo lo posible para advertir a los que venían más atrás del peligro. Esta es una reacción normal. Igualmente tiene que ser en lo espiritual. Denunciar la apostasía no es ser negativos, sino obediente al mandato del Señor.

Esta denuncia debe ser hecha con seriedad y respeto, pero con extrema firmeza.

“Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.” 2 Corintios 10:4.

3. El Señor requiere en su palabra que limpiemos la iglesia de apostasía, si eso es posible.

No nos dice que los fieles debemos abandonar la iglesia y dejar en ella a los apóstatas. Hay que ejercer disciplina para mantener la iglesia pura en doctrina y práctica. La razón por qué tantas iglesias son ahora apóstatas es porque no se ha eliminado de ella a los que se apartan de una recta obediencia en todo al Señor. El mal crece y termina por dominar la iglesia y entonces los fieles, en minoría, tienen que separarse de la iglesia.

Si no se expulsa a los malos de la iglesia, finalmente los malos expulsarán a los fieles.

Mientras sea posible estamos obligados a mantener la iglesia pura, por encima de sentimientos y un mal entendido amor y comprensión. Cuando los apóstatas consiguen el poder no muestran ningún amor, ni comprensión hacia los fieles, a menos que estos callen y sufran en silencio la erosión de las verdades bíblicas y las prácticas cristianas.

4. No podemos comprometernos en empresas espirituales conjuntas con los incrédulos.

El pasaje más explícito de la Biblia sobre la separación que Dios requiere a sus hijos es:

“No os juntéis en yugo con los infieles, porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿o qué parte el fiel con el infiel? ¿y qué concierto el templo de Dios con los ídolos? porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré en ellos y seré el Dios de ellos y ellos serán mi pueblo. Por lo cual: Salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor y no toquéis lo inmundo y yo os recibiré y seré a vosotros Padre y vosotros me seréis a mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.” 2 Corintios 6:14–18.

Como estamos en el mundo no podemos evitar realizar tareas en conjunto con incrédulos, pero lo que el Señor tan enfáticamente nos prohíbe es entrar en compromisos que nos aten con incrédulos en empresas espirituales. El pasaje se refiere a la justicia, la luz, la fe y el templo de Dios, todo lo cual es espiritual. Además Pablo aclara esto perfectamente en 1 Corintios 5:9–11:

“Os he escrito por carta, que no os envolváis con los fornicarios. No absolutamente con los fornicarios de este mundo o con los avaros o con los ladrones o con los idólatras, pues en tal caso os sería menester salir del mundo. Mas ahora os he escrito, que no os envolváis, es a saber, que si alguno, llamándose hermano, fuere fornicario o avaro o idólatra o maldiciente o borracho o ladrón, con el tal ni aun comáis”.

Hay algunos hermanos de fe sana que permanecen en iglesias apóstatas, porque son el único o casi único testimonio fiel en aquellas iglesias. El razonamiento humano les dice que deben permanecer allí, para que no desaparezca ese testimonio. Pero Dios dice otra cosa: “Salid de en medio de ello y apartaos”. Si alguien es verdaderamente fiel, debe obedecer a su Señor. Frecuentemente ese razonamiento humano es sólo una excusa para permanecer donde se desea continuar, casi siempre por razones sentimentales. La separación requerida por Dios tiene por objeto evitar el contagio de la apostasía. Es normal que una manzana podrida eche a perder a todas las que están en contacto con ella, pero nunca se verá que una manzana sana elimine la podredumbre de las que lo están.

Algunos, especialmente ministros, no se separan para no perder las ventajas económicas que tienen, pero el Señor ha prometido que cuidará fielmente de los siervos obedientes y tanto la Escritura como la experiencia confirman esto.

5. Debemos separarnos también de los hermanos desobedientes.

Esto es muy chocante para los que creen que obedecen toda la Biblia, pero cuyas Biblias parecen no contener Judas 3:

“… me ha sido necesario escribiros amonestándoos que contendáis eficazmente por la fe una vez dada a los santos”.

Y una gran cantidad de otros pasajes que directamente o por ejemplo, figura y por circunstancias históricas requieren lo mismo de los fieles.

Esto marca la diferencia entre un fundamentalista y un neoevangélico.

El fundamentalista cree toda la Biblia y se esfuerza con la gracia de Dios en obedecerla. Esto le lleva a ser:

a) Un ferviente evangelista; y
b) A edificar su propia fe y la de los demás creyentes; y
c) A defender teórica y prácticamente nuestra preciosa fe.

Es, por lo tanto, un cristiano militante. En realidad es simplemente lo que la Biblia llama un cristiano normal, a quien las circunstancias históricas han obligado a llamarse sucesivamente protestantes, evangélico y, finalmente, fundamentalistas.

El neoevangélico cree, a lo menos formalmente, y práctica los puntos a) y b), pero rechaza, por lo general apasionadamente, la fe militante y acusa a los fundamentalistas que denuncian la apostasía de perturbadores de la paz y, por separarse de ellos de faltos de amor”.

Por lo anterior el fundamentalista cree y practica, conforme con las Escrituras: “No os juntéis en yugo con los infieles”; “Salid de en medio de ellos”; “Apartaos”; “No toquéis lo inmundo”; “No comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien redargüidlas”.

El neoevangélico, en cambio, de acuerdo a su propio criterio y sin fundamento bíblico dice: “Permanece en”; “asóciate”; “infíltrate”; “dialoga”. La realidad prueba abrumadoramente que no son ellos los que infiltran las denominaciones liberales, sino que son ellos los que son contaminadas y arrastrados por la apostasía.

La Biblia abunda en exhortaciones a separarse de los hermanos desobedientes, como, por ejemplo:

“Si alguno enseña otra cosa (se trata de un maestro “cristiano”) y no asiente a sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que es conforme a la piedad, es hinchado, nada sabe y enloquece acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas sospechas, porfías de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que tienen la piedad por granjerías: APÁRTATE DE LOS TALES.” 1 Timoteo 6:3–5.

“Empero os denunciamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que OS APARTÉIS de TODO HERMANO que anduviere fuera de orden y no conforme a la doctrina que recibieron de nosotros.” 2 Tesalonicenses 3:6.

“Y os ruego, hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido (obviamente personas de dentro de la iglesia) y APARTAOS de ellos.” Romanos 16:17.

Hay muchos hermanos desobedientes. Es el caso de los neoevangélicos su desobediencia consisten en negarse a separarse de la apostasía y en aceptar prácticas que degradan el culto debido a Dios. Si un fundamentalista cree que por ser hermanos no debe separarse de ellos, pronto será él también un neoevangélico y especialmente, él también estará desobedeciendo la orden de Dios y, por esa razón, estará indefenso contra el error de ellos.

Los pasajes citados y muchos otros similares no se aplican a situaciones particulares o casos individuales. Son para toda la iglesia y en todo tiempo. Nunca habrá amor verdadero con desobediencia al Señor y el ingenio de algunos para torcer la enseñanza de la Biblia no cambia el hecho.

Nos dicen también los que rechazan separarse de los hermanos desobedientes que estaremos juntos con ellos en el cielo. Deseamos que esto sea verdad. Pero en el cielo habrá quienes lleguen allá a duras penas, como quien escapa de un incendio sólo con lo puesto y estarán también los que sobreedificaron sobre el fundamento de Cristo oro, plata, piedras preciosas, como nos enseña 1 Corintios 3:11–15. Estos materiales preciosos no son abundancia de almas traídas a la iglesia, supuestamente salvas, sino la fidelidad con que habremos trabajado para el Señor, según Mateo 25:21 y 23 y Lucas 19:17 y 19.

Los que confían en las “grandes” obras que han hecho deben recordar siempre Mateo 7:21–23.

6. Algo que nunca debemos olvidar es que la obra del Señor hecha con fidelidad produce buen fruto, mientras que la obra hecha de acuerdo a los principios meramente humanos puede producir tanto buenos como malos resultados.

¿Quién no sabe de las campañas masivas de evangelización de Billy Graham, Luís Palau y otros y de los miles de almas presumiblemente salvadas en ellas?

Ante esto debemos tener presentes que Dios no nos juzga por los resultados obtenidos. El Cristianismo no es pragmático. El Humanismo lo es. El Cristianismo Bíblico coloca bajo la autoridad de Dios. El nunca nos ha mandado cooperar con la apostasía y luego evaluar los resultados. Al contrario, lo que nos manda es: “Salid de en medio de ellos y apartaos”.

Hay que tener presente que cuando se evalúan los resultados, hay que evaluarlos todos.

Por ejemplo: una campaña ecuménica de evangelización puede ser usada por Dios, en su soberanía, para que se salven algunas almas. Eso es bueno. Pero también puede, por su carácter cooperativo, borrar la línea de separación entre los fieles y los infieles. Esto es malo.

También los salvados son enviados a cualquier iglesia que ha cooperado con la campaña y muchas de esas iglesias son incrédulas, idólatras o antibíblicas. Allí las almas no serán alimentadas con la Palabra de Dios. Eso es malo, es como abandonar a un recién nacido a las puertas de un convento.

Además las campañas masivas de evangelización debilitan la obra de las iglesias locales y llevan a muchos a despreciar esa obra “pequeña”. Pero la experiencia prueba que la única evangelización sólida y verdaderamente eficaz se hace mediante el trabajo humilde, fiel y dedicado de los creyentes de una iglesia local. El resultado mencionado al comienzo de este párrafo también es malo.

Los resultados no son el criterio por el cual debe evaluarse un trabajo.

El diablo siempre está evitando a los fundamentalistas a cooperar, a unirse, a asociarse, a infiltrar las iglesias apóstatas permaneciendo en ellas, a dialogar. Un gran número cede ante esta tentación y abandona su posición bíblica, que el fundamentalismo. ¡Cuánto bien podrían haber hecho, cuántas gloriosas victorias podrían haber obtenido por y para el Señor si hubieran obedecido el simple y claro mandato del Señor de separarse de los hermanos desobedientes!

¡Debemos separarnos de los hermanos desobedientes que permanecen tolerando la incredulidad!

7. La separación bíblica incluye nuestro rechazo a afiliarnos a cualquier movimiento autodesignado como “cristianos”, aunque sostenga una buena causa, si ese movimiento u organización no es completamente fiel a la Palabra de Dios y no practica la separación.

El diablo está construyendo su iglesia única mundial, su iglesia ecuménica, por lo cual procura que toda iglesia se una al ecumenismo, junto con los modernistas, la Iglesia Católico-Romana, los neoevangélicos y los carismáticos y hasta con las religiones no cristianas mediante un esfuerzo por la paz mundial. Esta presión la sentimos todos. Ante esto tenemos que tener valor, por la gracia de Dios para decir: No, a muchas buenas causas que no son promovidas con fidelidad a Dios y su palabra.

El rey Josafat, de Judá, se unió con el malvado Acab para la buena causa de recuperar la estratégica ciudad de Remoth de Galaad. Para ello desechó Miqueas, el fiel profeta de Dios. El resultado fue que por poco pierde su vida y que al volver a Jerusalem fuera enfrentado por Jehú, fiel profetas del Señor:

“¿Al impío das ayuda y amas a los que aborrecen a Jehová? Pues la ira de la presencia de Jehová será sobre ti por ello.” 2 Crónicas 19:2.

No supo decir: No, como Zorobabel:

“Oyendo los enemigos de Judá y Benjamín que los venidos de la cautividad edificaban el templo de Jehová… dijéronle: Edificaremos con vosotros… Y díjoles Zorobabel…: No nos conviene edificar con vosotros casa a nuestro Dios, sino que nosotros solos la edificaremos a Jehová, Dios de Israel…” Esdras 4:1-3.

8. Debo agregar ahora un hecho crucial: No podemos conservar nuestra posición bíblica si no somos militantes, combativos, respecto de ella.

“Hay que ser positivos” es una demanda del mundo que hace que muchos fundamentalistas permanezcan inactivos y silenciosos, mientras los neoevangélicos se apoderan de las iglesias, seminarios y de toda la obra del Señor que una vez fue fiel. Tratar de mantener una posición fiel y al mismo tiempo ser positivos, en el sentido que exige el humanismo, es adoptar una posición débil, irremediablemente. Es estar a medio camino entre los fundamentalistas y los neoevangélicos.

Una posición no se puede sostener, ni mantener, sin luchar, sin tener una actitud militante y una acción combativa. Esto, que en verdad en el reino temporal, lo es aún más en el reino espiritual. Cada vez que aparece un falso maestro o apóstol, una herejía, una práctica espiritualmente pervertida, como la música cristiana contemporánea, o se reúne donde nosotros estamos el Consejo Latinoamericano de iglesias (CLAI), el Comité Ejecutivo del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), la Confraternidad Evangélica Latinoamericana (CONELA) y cualquier organización apóstata o desobediente a la palabra de Dios, nosotros debemos levantar nuestra voz, denunciar el mal por todos los medios lícitos a nuestro alcance. No estamos llamados a agredir, insultar o introducirnos en sus reuniones para perturbarlas, pero sí a denunciarlas, a informar a los ingenuos que están en peligro de ser atrapados y engañados y, si nos dan la oportunidad de hablar, a exponer con sólidas razones bíblicas el por qué de nuestra posición.

En 1995 el CLAI celebró su asamblea continental en la ciudad de Concepción, Chile. Asistimos a sus sesiones mientras nos permitieron entrar, para informarnos de primera mano de su iniquidad, fuimos numerosas veces a la radio y alertamos a todos los numerosos evangélicos de esa región acerca de la apostasía del CLAI, redactamos un folleto con una síntesis informativa del CLAI para el pueblo evangélico y lo repartimos profusamente, incluso en una reunión masiva que habían convocado y que se realizó en el mayor estadio de la ciudad. El resultado fue que donde esperaban reunir 30.000 evangélicos sólo lograron juntar a unos 2.500 a 3.000.

No hay otra manera de sostener la posición que luchar eficazmente por ella. Si no luchamos, aunque pensemos mantenernos individualmente, seremos arrastrados por la apostasía abierta de los liberales, los errores místicos del carismatismo y la tibieza de los neoevangélicos, simplemente porque en tal caso también estaremos desobedeciendo al Señor que nos manda en su palabra que contendamos.

9. El Espíritu Santo nunca dirigirá a un cristiano a actuar en contra de ninguna palabra suya.

Especialmente los neoevangélicos, cuyo principal exponente ha sido hasta hace poco Billy Graham. y quien continúa siendo su líder más influyente, vienen a nosotros como hermanos. Nos presentan un ministerio muy atrayente para la carne, pero ignoran completamente los:”no lo recibáis en casa”, “salid de en medio de ellos”, “apartaos”, “no toquéis lo inmundo”. Cuando nos dicen que el Espíritu Santo nos lleva ahora en otra dirección, debemos reconocer la mentira, porque ese Espíritu del Señor nunca nos llevará en dirección contraria a la que él mismo nos señala en su palabra.

Digámosla cortésmente: No a sus pretensiones. A veces habrá que decírselos con voz de trueno, pero jamás les digamos Sí. Eso lleva al compromiso primero y a la apostasía después.

10. Es muy solemne el hecho de que Dios será muy severo con nosotros si dejamos el campo de batalla y la simple obediencia a su Palabra.

Esto lo ilustra muy bien la historia del joven profeta desobediente de 1º Reyes 13, donde el viejo profeta que le engaño no cayó bajo el juicio de Dios, pero sí el que desobedeció su explícito mandamiento, después de haber sido gloriosamente usado para testificar de la verdad. No será nada diferente con nosotros, a quienes Dios ha levantado como bandera contra la apostasía.

Es grande nuestro privilegio de ser hijos fieles, pero igualmente grande es nuestra responsabilidad de permanecer inconmovibles en el terreno en que nuestro Dios nos ha puesto.

11. Por último tengamos muy presente que la separación bíblica no requiere en modo alguno que nos apartemos de hermanos con los cuales diferimos en opinión sobre asuntos secundarios; o en asuntos meramente personales; o cuando se toman decisiones que realmente no implican desobediencia ni apartáis de la Escritura, pero que no nos agradan; o cuando diferimos en ciertas normas y prácticas estrictamente denominacionales.

Como fundamentalistas somos y debemos ser combativos, pero no debemos combatirnos entre nosotros. El diablo ha causado mucho daño a nuestra causa fundamentalista dividiéndonos sobre esa clase de asuntos e impidiendo que presentemos un frente unido contra la apostasía y los hermanos desobedientes.

¡Qué las palabras de Isaías 59:19b:

“…vendrá el enemigo como río, mas el espíritu de Jehová levantará bandera contra él”.

Resuenen y se mantengan firmes e inamovibles en nuestros corazones, como una verdadera arenga que nos llama e incita al combate!